El «Juego de Tronos» municipal y en directo: no llegó la sangre al río

Los cabezas de lista a las municipales gijonesas protagonizaron en el Jovellanos un debate a ocho en directo en el que respondieron a las preguntas ciudadanas sin grandes enfrentamientos

Un momento del debate electoral «Gijón pregunta» en el teatro Jovellanos
Un momento del debate electoral «Gijón pregunta» en el teatro Jovellanos

Gijón

Empezó a los sones épicos del tema de apertura de Juego de Tronos, pero la sangre no llegó al río. No desde luego la real, pero tampoco la política. Los ocho candidatos de los principales partidos con opciones para entrar en la nueva corporación gijonesa y llegar a la alcaldía se vieron las caras sobre el escenario del teatro Jovellanos en un formato inédito de debate en el que primò la parte propositiva sobre la polémica. Una iniciativa de la Federación de Asociaciones de Vecinos (FAV) de Gijón bajo el título de «Gijón pregunta» puso a las y los cabezas de lista Álvaro Muñiz (Foro Asturias), Ana González (PSOE), Yolanda Huergo (Podemos-Equo), Álvaro López-Asenjo (Partido Popular), Aurelio Martín (Izquierda Unida-Xixón por la Izquierda), José Carlos Fernández Sarasola Ciudadanos), David González (Por Gijón) y Eladio de la Concha (Vox) ante unas 550 personas para un acto a medio camino entre el debate tradicional -pero ante el público- y el formato «Tengo una pregunta para usted, señor Presidente», pero con ocho interpelados y las preguntas formuladas a trvés del moderador, el periodista Pablo Suárez, previa selección de entre las remitidas por ciudadanos y asociaciones.

No es muy probable, según muchos concidían en comentar después de los ocho respectivos «minutos de oro», que las intervenciones de los aspirantes vayan a modificar demasiado las intenciones de voto, por lo general ya muy definidas a estas alturas en unas municipales. Pero el debate en vivo tuvo la virtud mostrar con un tiempo muy rápido y buen ritmo los diferentes estilos y puestas en escena de los aspirantes, y de permitir a las respectivas «clacs» aplaudir o mostrar en ocasiones su rechazo -un par de veces muy vehemente- a las posiciones defendidas por los contendientes. Todas ellas han sido predicadas sin apenas variaciones en las últimas semanas, con las mismas y abundantes coincidencias de fondo en un buen número de objetivos genéricos en los cinco bloques programados: desde el cuidado de las aguas de San Lorenzo hasta el paro y la reindustrialización, desde la peatonalización hasta las políticas de igualdad, desde la contaminación del aire hasta el apoyo al pequeño comercio, además del clásico minuto de oro de cierre del debate. Naturalmente, las diferencias estaban en el fondo ideológico y en el cómo.

También en la posición de salida. Álvaro Muñiz, el único sin papeles sobre su atril, tuvo que jugar permanentemente a la contra, dado que le corresponde defender y dar continuidad al legado de los dos años de Moriyón al frente de la alcaldía. «Me está encantando este debate porque somos el pim-pam-pum; se nos debe tener mucho miedo», interpretó el exdirector de la Feria de Muestras, respaldado por buena parte de su lista acomodada en primera línea de entresuelo. Las acusaciones de mala gestión de los dineros municipales, de la «crisis de San Lorenzo» a raíz de los vertidos fecales, del bloqueo de los mecanismos de participación o el atolladero generado por la deuda con los beneficiarios del Plan de Fachadas aguijonearon desde las otras siete posiciones a Muñiz, que no perdió la compostura. A su vez, recibió apoyo en algún asunto -como la presunta politización de la crisis medioambiental en la playa- de parte del representante de Vox.

La socialista Ana González también tuvo que soportar críticas tanto por gestiones de la época del anterior gobierno socialista -la depuradora, la regasificadora- como por los años de hegemonía socialista en las distintas administraciones, especialmente la local, con Vox como atacante más insistente en una argumentación que también se extendió al PP por sus respectivos gobiernos desde Madrid o desde Oviedo. A su vez, la candidata con mejores perspectivas en las encuestas soltó alguna saeta al exconcejal David Alonso aunque curiosamente tuvo que ser Yolanda Huergo la que saliera en defensa de la extinta marca electoral de Podemos: el aludido era el anterior partido de Alonso y extinta marca electoral de Podemos, Xixón Sí Puede, a quien se dirigían las críticas de González por el apoyo brindado en varias ocasiones al gobierno local de Foro. Aurelio Martín, el único promotor original de la Renta Social sobre las tablas, afrontó a su vez las críticas desde la izquierda -PSOE- y desde la derecha -VOX-, y el candidato de este último partido, Eladio de la Concha, fue diana de un dardo de González en pleno minuto de oro por haber hablado de hacer «censos de gente subvencionada» para evitar la «cronificación de las subvenciones».

Pero sin duda fue De la Concha el que contó tanto con la hinchada más entusiasta, que le aplaudió disciplinada y vigorosamente casi todas sus intervenciones, y también el que concentró en varias ocasiones las críticas del público a través de oleadas de reproches, alguna muy ruidosa y con abucheos, sobre todo cuando argumentó que Vox no es «un partido machista sino todo lo contrario», o cuando defendió un «adelgazamiento» de las prestaciones públicas que no pareció muy del agrado de la la mayor parte de concurrencia.

Al margen del intercambio, un cómodo Alberto López-Asenjo se acodó en su atril reiterando su «mantra» favorito -el de la buena gestión- y la invocación a modelos foráneos y a ayudas del circuito europeo que tan bien conoce profesionalmente, y José Carlos Fernández Sarasola se centró en un discurso programático con ocasionales críticas a Foro por su ineficiencia en la ejecutoria. Aunque, sin duda, el candidato más espartanamente ceñido a su programa fue David Alonso, al que casi le sobraban segundos en cada una de sus intervenciones de puro escueto y concreto.

Los ocho «minutos de oro» cerraron las dos horas y cinco minutos que duró el acto. Por orden de sorteo, Ana González abrió la ronda animado a «culminar el proceso de cambio» iniciado el 28 de abril en las generales desde «planteamientos realistas» para que «Gijón sea lo que nunca debió dejar de ser» con la salida del PSOE del gobierno local. Álvaro Muñiz echó mano de encuestas que recogen que «siete de cada diez gijoneses aprueban el gobierno de Foro y más de un 50% puntúan su gestión de bien a muy bien», y anunciar que «con Foro, Gijón va a funcionar». De nuevo en un minuto al que le sobraron muchos segundos, David Alonso puso en práctica el lema que reiteró -«hechos y no discursos»- y pedir a los ciudadanos ir el domingo a votar «pero a votar Por Gijón».

El candidato popular Javier López-Asenjo invitó a los gijoneses a «recuperar la confianza en nosotros mismos» para materializar un programa de objetivos «creíbles, realizables» con «más gestión y más confianza», mientras que Yolanda Huergo pidió «dejar atrás herencias, inercias y reproches del pasado» y centrarse en el domingo, «que no será día de encuestas, sino de urnas». Eladio de la Concha proclamó por su parte que «Vox ha llegado para quedarse» e invitó a respaldar «la sensatez y el sentido común» que devuelvan la capacidad de decisión «a los propios ciudadanos», recordando en particular las «políticas errátias» de «cerca de 40 años de Gobierno del PSOE. Y finalmente, cerrando el debate, Aurelio Martín tomó como ejemplo unas declaraciones del candidato socialista al Principado, Adrián Barbón -en las que este afirmó que sus rivales políticos no estaban capacitados «ni para dirigir una comunidad de vecinos»- para advertir de la «soberbia y prepotencia» de un PSOE y de la posibilidad de «una mirada a la derecha» a la hora de los pactos, y ofreció a IU-Gijón por la Izquerda para evitar toda «incertidumbre» sobre un gobierno de izquierdas en el Gijón que venga después del 26 de mayo.

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