«Las mujeres no somos vulnerables, nos hace vulnerables el espacio de las ciudades»

J. C. G. GIJÓN

GIJÓN

Zaida Muxi, en la sede gijonesa del Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias
Zaida Muxi, en la sede gijonesa del Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias

«Una ciudad sin espacios donde las mujeres puedan moverse les está diciendo: "Este no es tu sitio"», defiende Zaida Muxi en unas jornadas del Colegio de Arquitectos

24 jul 2019 . Actualizado a las 11:57 h.

«Las ciudades han sido proyectadas y pensadas tomando como base una experiencia que ha sido parcial tanto en clase, como en edad y en género. Por eso hay que incorporar las voces múltiples de la ciudad para saber cómo vivimos, qué necesitamos y que las ciudades respondan a esas necesidades». La reflexión de la arquitecta y urbanista Zaida Muxi Martínez ofrece un encuadre perfecto para el debate que desde ayer y hasta mañana, 7 de junio, se desarrollará en la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias en Gijón como parte de las jornadas «Urbanismo de la vida cotidiana. Ciudad y seguridad». La iniciativa se encuadra en las actividades impulsadas por el Colegio y el Instituto Asturiano de la Mujer a través del Observatorio de Urbanismo con Perspectiva de Género, y se abrieron con la intervención de la directora del Instituto de la Mujer, Almudena Cueto, la decana en funciones de los arquitectos, Sonia Puente y el decano electo, Alfonso Torre, en su primer acto como tal. La jornada inaugural contó con las intervenciones del arquitecto y doctor Carlos Hernández Pezzi y de Zaida Muxi, que recalcó antes de ella la necesidad de tener en cuenta un «indicador de género» que estudie el modo diferencial en el que «políticas, horarios y usos» del espacio urbano afectan a hombres y mujeres.

-En la traza de una ciudad se lee mucho sobre el modo en que se vive en ella y su historia, pero también sobre las relaciones de poder entre sus habitantes, las de poder o dominio incluidas. ¿También se leen las desigualdades de género?

-Se leen. Y también se lee también en lo que mantienes o lo que recuperas de la ciudad, en los espacios relacionados con la mujer, como puede ser un lavadero, que enseguida desaparecen. O, cuando se habla de los barrios: no sé explica o no sé da cuenta de que se hicieron de espaldas a las necesidades de las mujeres. Las ciudades dormitorio no solo son ciudades dormitorio para los hombres que iban a las fábricas; las mujeres y los niños y los mayores vivían allí todo el tiempo. Tanto en lo que nombramos y visibilizamose una ciudad como en lo que no, estamos mostrando todo eso, por acción o por omisión. Lo que pasa es que las huellas de las mujeres son más difíciles de seguir porque nosotros mismos estamos formateados para no saberlas seguir. Es la pregunta que se hacen las historiadoras feministas: cómo escribir otra historia.