Se derrumba la fachada de un edificio en obras en El Llano

J.C.G.

GIJÓN

Las delicadas labores de desmontaje se han desarrollado durante varias horas ante la expectación de numerosos curiosos

03 jul 2019 . Actualizado a las 11:15 h.

El derrumbe parcial de la fachada de un edificio en un solar en obras ha dado un buen susto esta tarde a los vecinos de la calle Francisco de Paula, en una de las zonas más recoletas del barrio gijonés de El Llano. El accidente, que por fortuna no ha causado heridos al tratarse de una calle relativamente poco transitada a esas horas, se ha producido cuando una parte de la fachada del viejo edificio que ocupaba el solar, sustentada por tirantes metálicos, y del andamio situado ante ella se han precipitado hacia el exterior, cayendo en la acera. Hacia las cuatro de la tarde, la calle -en un cruce angosto e irregular con la calle Caveda- estaba ya cortada, y en ella se concentraban policías locales, operarios de la empresa constructora, bomberos, trabajadores especializados en labores verticales, curiosos y algunos vecinos que tuvieron que esperar más de dos horas y media para poder acceder a sus portales, justo frente al solar afectado. Después de horas de trabajo, se daba por salvada la fachada, cuyo derrumbe total se llegó a temer en más de un momento.

La incidencia podría haber tenido consecuencias más graves de no ser por el aviso de uno de los operarios, que advirtió a los compañeros que en ese momento trabajaban en el solar de que se estaba desprendiendo polvo y pequeños fragmentos de la fachada que poco después se desmoronaba en uno de sus tramos, combando también varias vigas y el andamio exterior.

Los trabajos en la fachada afectada han sido espectaculares, minuciosos y también en algunos momentos muy inciertos. Se ha avanzado sobre la marcha, con el auxilio de una gran grúa tipo pluma, dos plataformas elevadoras -una de ellas, de los bomberos- y otra grúa de menor tamaño, que en algunos momentos han desplegado un verdadero ballet mecánico de precisión. Después de una primera inspección, dos operarios han procedido a desmontar el andamio exterior -muy combado- mientras la pluma sustentaba la estructura con sendas cadenas. Luego se ha procedido a la parte más delicada: ir desmontando una a una las vigas de gran tamaño, algunas de ellas muy inclinadas y en equilibrio poco estable.

Todas las operaciones han sido seguidas durante horas por un numeroso grupo de personas. Al cabo de unas cuatro horas de trabajo, se daba por salvada la fachada.