Una «Rufa reivindicativa» y el recuerdo de Areces y Cueto anuncian la inminente Semana Negra

J. C. G. GIJÓN

GIJÓN

A la izquierda, la «Rufa reivindicativa», la pequeña mascota de la Semana Negra, un instante después de su presentación
A la izquierda, la «Rufa reivindicativa», la pequeña mascota de la Semana Negra, un instante después de su presentación

La alcaldesa Ana González se compromete «públicamente» a un mayor apoyo y a la búsqueda de nueva ubicación. Este año reunirá a 150 autores

02 jul 2019 . Actualizado a las 19:02 h.

No es la primera vez que Rufo, la imbatible mascota de la Semana Negra de Gijón, es Rufa. Lo fue en 2018, el año que marcó un hito en la historia española del feminismo con la primera huelga feminista del 8-M, y lo había sido anteriormente en alguna otra ocasión; pero este año, el emblema semanero por excelencia junto al célebre Hombre Que Corre, muestra aún más poderío femenino. Su autor a lo largo de toda la historia del certamen, el artista y diseñador Quique Herrero, ha rendido esta vez homenaje al que quizá sea el icono más universal de la lucha de las mujeres: Rosie the Riveter, Rosita la Remachadora, la popularísima obrera del cartel utilizado por la propaganda de guerra estadounidense durante la II Guerra Mundial que acabó siendo adoptada por toda la causa de la emancipación femenina.

Es seguro que la flamante alcaldesa de Gijón y feminista militante Ana González se ha sentido complacida al descubrir este mediodía en la Carpa del Encuentro del festival que se inicia el próximo viernes la pequeña figura que representa un acontecimiento para el que, momentos antes, ha comprometido «públicamente más apoyo», empezando por la búsqueda de una nueva ubicación. «Me gusta la Semana Negra», ha proclamado la regidora, acompañada por los responsables del certamen, Ángel de la Calle y José Luis Paraja, en unas palabras en las que ha tenido un especial recuerdo para dos nombres decisivos en la radicación de la Semana Negra en Gijón, ambos fallecidos en el margen de unos días el pasado enero: el exalcalde socialista Tini Areces y el intelectual Juan Cueto. Dos personalidades -ha subrayado Ana González- «capaces de ver más allá».

No se ha abundado en el extenso programa que reunirá a más de 150 autores y que ha sido desgranado en las últimas semanas, pero sí destacado algunos hitos del programa: Noemí Trujillo, la capitana de la Guardia Civil que es la primera integrante del cuerpo en escribir novela negra, y que visita la SN coincidiendo con el 175 aniversario del Instituto Armado; otra efeméride: los 75 años de la liberación de París, y el recuerdo a los republicanos españoles que emtraron los primeros con la Novena y el general Leclerc en la mesa rendonda «Cuando los republicanos españoles liberaron París»; las actividades en torno a los niños robados y al trabajo de Amnistía Internacional y el Observatorio de la Desaparición de Menores y el regreso del Encuentro de Fotoperiodismo dirigido ahora por el fotorreportero Álex Zapico.

La presentación se ha envuelto en otras dos imágenes identificativas para este año porque -como ha señalado con ironía Ángel de la Calle- «en la Semana Negra somos idóatras y no iconoclastas como otros». A un lado, el cartel diseñado por el autor de cómic Víctor Santos, y detrás la gran reproducción pictórica que cada año representa a escala descomunal alguna obra significativa de la historia de la pintura. Este año, todos los debates de la Carpa del Encuentro estarán vigilados por una especie de Escuela de Atenas de Rafael en version francesa y sesentayochista: la pieza de Gilles Aillaud, Francis Biras, Lucio Fanti, Fabio Rieti y Eduardo Arroyo en la que aparecen los grandes popes del pensamiento galo del siglo pasado, Barthes, Foucault, Lacan, Lévi-Strauss y Althusser. Un homenaje de la SN a «una época brillante del pensamiento europeo de la que somos hijos y nietos», ha dicho De la Calle. Y también otro emblema frente a la nueva época que el festival espera después de años de complicada relación con los gobiernos de Foro. José Luis Paraja lo ha resumido en las últimas palabras del acto en un tono entre airado y aliviado: «Es el fin de la época de la resistencia».