Así podría prepararse el puerto de Gijón ante las inundaciones del cambio climático

E. G. B. GIJON

GIJÓN

Panorámica tomada desde la Campa de Torres del puerto de El Musel de Gijón
Panorámica tomada desde la Campa de Torres del puerto de El Musel de Gijón JLCereijido

Un estudio plantea medidas para minimizar el riesgo en la explanada de Aboño y el muelle Norte, las dos zonas más vulnerables

18 nov 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Debido a su larga vida útil y su localización en la costa, los puertos son especialmente vulnerables al cambio climático. El puerto de Gijón, que se caracteriza por estar afectado por oleajes de gran intensidad principalmente provenientes del noroeste, registraba grandes daños estructurales en febrero de 2014, cuando tenían lugar una serie de temporales que prácticamente destrozaron la costa asturiana. «Los temporales del 2014 son solo una muestra de los impactos que puede sufrir el puerto en el futuro, que se irán acentuando en intensidad y frecuencia», recoge un estudio de octubre de 2016 de la Universidad de Cantabria que analiza los riesgos inducidos por el cambio climático en el puerto de El Musel y plantea soluciones de adaptación. 

«El puerto de Gijón no puede asegurar una fiabilidad total de sus estructuras ya que es imposible garantizar una seguridad absoluta cuando se está trabajando en un ambiente de gran incertidumbre como es el cambio climático, pero en función del coste que se pueda asumir se alcanzará un grado de fiabilidad u otro», indica este estudio, en el que se explica que la problemática de El Musel reside en «la vulnerabilidad de las infraestructuras portuarias ante los temporales», en «el riesgo de inundación de las instalaciones», en «la interrupción de la operatividad del puerto en caso de condiciones meteorológicas adversas» y en «la contaminación debido a los gráneles sólidos, que se verá incrementada debido al cambio climático».

Este estudio, que fue realizado por Patricia González-Lamuño en el máster de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos y se titula Evaluación y reducción de riesgos inducidos por el cambio climático en el puerto de Gijón, toma el modelo El Musel para aplicar una metodología que permite valorar los riesgos en las infraestructuras portuarias en diferentes escenarios del cambio climático, mediante bases de datos de alta resolución y modelos numéricos que simulan esos escenarios, para ayudar en la implementación de alternativas de adaptación que los minimicen.

El estudio detecta que, tanto en la actualidad como en los escenarios conservadores del cambio climático, el puerto gijonés no presenta problemas de agitación interior o de inestabilidad de las estructuras, «pero sí tiene un riesgo actual de inundación que se verá incrementado en las próximas décadas». Es por ello que se plantean estrategias de adaptación que permitan que el nivel de operatividad del puerto, tan crucial en la economía asturiana, se mantenga pese al aumento del nivel medio del mar, de la intensidad de los temporales y de las precipitaciones que, como consecuencia del cambio climático provocado por el hombre, incrementarán ese riesgo de inundación en las instalaciones portuarias.

Así, el trabajo determina que son dos las zonas más vulnerables del puerto de El Musel, que se establecen también como las de mayor prioridad de actuación: la explanada de Aboño y el muelle norte. El estudio, en este sentido, modeliza un temporal de muy alta intensidad y baja frecuencia, como fue el de 2014, y emplea los resultados de una campaña de campo anterior del IH Cantabria que precisamente apuntaba a la explanada de Aboño como la principal zona afectada por la inundación, tanto actualmente como en escenarios de cambio climático. Por otro lado, en los escenarios de cambio climático donde se consideraba un aumento de la altura de ola, se producía la inundación de la mayor parte del muelle Norte, especialmente en la zona de la ampliación.

El estudio plantea tres alternativas para cada zona vulnerable para disminuir el riesgo de inundación. En el caso de la explanada de Aboño, esas alternativas pasan por construir un dique exento de 400 metros lineales frente al dique de Aboño; abordar un recrecimiento de dos metros del espaldón y un refuerzo del manto principal del dique de Aboño para garantizar su estabilidad y reducir su rebasabilidad, o limitar la actividad en la zona superior de la explanada, trasladando el parque de explotación de graneles sólidos a una zona menos expuesta.

Y, entre las alternativas para disminuir el riesgo de inundaciones en el muelle norte, también se plantea realizar un recrecimiento de los diques Torres y Norte, de la propia explanada del muelle o dotarla de un sistema de desagüe de manera que toda la escorrentía superficial se vierta directamente al mar. Tras analizar los diversos impactos de estas medidas, como su coste monetario (el más barato sería el sistema de desagüe, que costaría unos dos millones de euros, y, el más caro, la construcción de un dique exento por 25 millones de euros) y los beneficios que supondrían, se plantea una sola alternativa para cada zona.

En el caso de la explanada de Aboño, se considera que la alternativa idónea, que supondría unos siete millones de euros de inversión, es el recrecimiento del espaldón del dique de Aboño y el refuerzo del manto exterior mediante la colocación de bloques de hormigón de alta densidad. En el caso del muelle norte, la alterativa más favorable es la instalación de un sistema de desagüe, ya que favorece la no acumulación de agua en la explanada y reduce los posibles daños causados por el agua.

Con ambas alternativas, que supondrían unos 9 millones de euros y a las que se suma otra medida dirigida a mejorar el mantenimiento de las instalaciones dedicadas a la gestión de mercancía, se realizan nuevas proyecciones en las que disminuyen las inundaciones. En el estudio también se explica que el análisis de riesgo inducido por el cambio climático se ha enmarcado dentro de una metodología general de riesgo adoptada por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), utilizándose la proyección que incluye un aumento en el nivel medio del mar de 0,45 a 0,82 metros en 2100 que, en el caso de Gijón, supondría un aumento del nivel medio de 0,63 metros.