«Charo siempre fue la abogada de las causas perdidas y una rebelde»

Dieciséis organizaciones rinden homenaje póstumo a la jueza Rosario Fernández Hevia

Carmen Fernández Hevia, Sergio Martínez Fernández y Begoña Piñero durante el homenaje a Charo Hevia
Carmen Fernández Hevia, Sergio Martínez Fernández y Begoña Piñero durante el homenaje a Charo Hevia

Gijón

El salón de actos de la antigua Escuela de Comercio, lleno hasta la bandera, fue escenario de una explosión de emociones, recuerdos y cariño en el acto de homenaje póstumo a la magistrada Rosario Fernández Hevia, nacida en Mieres en 1959 y fallecida en Valencia el pasado 23 de mayo. Firmemente comprometida con la lucha por la igualdad de oportunidades y la defensa de las mujeres, la titular durante 23 años del juzgado de lo Penal 2 de Gijón no dudó en alzar la voz públicamente a la hora de denunciar esas inequidades, algo que no era en absoluto habitual en su gremio.

Y es que «valiente», «feminista» y dotada de una visión «progresista» fueron algunos de los adjetivos más repetidos por los allí presentes, que valoraron ese discurso rabiosamente propio, una rareza en el seno de la judicatura. También coincidieron en que el hueco profesional, personal y humano que deja la que fuera decana de los jueces de Gijón va a ser imposible de llenar, no solo en el ámbito social y judicial, sino también en el corazón de todos aquellos que la conocieron.

Muestra de ello fueron las lágrimas que inundaron los ojos del auditorio cuando se mostró un vídeo homenaje a Charo, en el que se sucedieron imágenes de toda una vida: de los despreocupados años de la infancia jugando en la playa de Rodiles a la adolescencia en el instituto; de la recepción de su despacho como jueza a su distinción como Comadre de Oro… Un viaje del blanco y negro al color, con una banda sonora muy especial, «Gracias a la vida», de Violeta Parra, y una difícilmente más apropiada «Respect», de Aretha Franklin, la canción favorita de una mujer que siempre demandó respeto y un trato justo, especialmente para los demás. Como muestra de su carácter, un dato no divulgado muy a menudo. Charo Fernández Hevia decidió que iba a estudiar Derecho cuando se produjo el crimen de los abogados de Atocha.

«Charo siempre fue una muy buena estudiante, además de valiente y luchadora», recordó su hermana Carmen. «Siempre fue una abogada de las causas perdidas y una rebelde», apuntó emocionada. En el acto también estuvieron presentes dos de sus cinco hijos. Precisamente Sergio fue el que tomó la palabra para expresar su gratitud a los asistentes, muestra inmejorable, en su opinión, «del gran legado» que su madre dejó. Pese a que no lo pudo hacer físicamente, otro de sus hijos, Tomás, tomó la palabra en la voz de su hermano Sergio. Pese a reconocer que «tratar de ver a la persona que había detrás de la jueza feminista no era tarea sencilla», resaltó que «fue una madre con mayúsculas, para la que sus hijos fueron lo más importante en su vida». Incluso en la fragilidad de sus últimos meses, «su valentía y sentido de la justicia no se apagó».

En palabras de Tomás, «le dio tiempo a acabar dos proyectos» muy importantes para ella. Por un lado, «una familia maravillosa» y, por otro, «una habitación para tejer», donde pasó sus últimos días, rodeada de los suyos.

Mariti Pereira, presidenta del Centro de Atención a Víctimas de Agresión Sexual y Malos Tratos (Cavasym), la definió como «una mujer ejemplar, arriesgada y valiente». Elena Ocejo, presidenta de Abogadas por la Igualdad, también quiso despedirse de una profesional «que siempre interpretó la ley en favor de aquel que lo necesitaba». Una «mujer, jueza y feminista» que no dudó «en enfrentarse a la jerarquía judicial».

Además de Cavasym y Abogadas por la Igualdad, organizaron este homenaje a Charo Hevia el Ateneo Obrero de Gijón, la Sociedad Cultural Gijonesa, Asturias Laica, la Asociación de Mujeres la Xana, la Asociación de Mujeres Progresistas Sara Suárez Solís, la Asociación de Mujeres Eva Canel, la Asociación de Mujeres Separadas y Divorciadas de Asturias, la Asociación Feminista de Asturias (AFA) y la Tertulia Feminista Les Comadres. Entre los asistentes, se encontraba la alcaldesa de Gijón, Ana González.

Un evento que fue buen ejemplo de que «las personas no mueren si permanecen en el recuerdo de sus seres queridos».

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