«Charo siempre fue la abogada de las causas perdidas y una rebelde»

Marcos Gutiérrez GIJÓN

GIJÓN

Carmen Fernández Hevia, Sergio Martínez Fernández y Begoña Piñero durante el homenaje a Charo Hevia
Carmen Fernández Hevia, Sergio Martínez Fernández y Begoña Piñero durante el homenaje a Charo Hevia Marcos Gutiérrez

Dieciséis organizaciones rinden homenaje póstumo a la jueza Rosario Fernández Hevia

05 dic 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

El salón de actos de la antigua Escuela de Comercio, lleno hasta la bandera, fue escenario de una explosión de emociones, recuerdos y cariño en el acto de homenaje póstumo a la magistrada Rosario Fernández Hevia, nacida en Mieres en 1959 y fallecida en Valencia el pasado 23 de mayo. Firmemente comprometida con la lucha por la igualdad de oportunidades y la defensa de las mujeres, la titular durante 23 años del juzgado de lo Penal 2 de Gijón no dudó en alzar la voz públicamente a la hora de denunciar esas inequidades, algo que no era en absoluto habitual en su gremio.

Y es que «valiente», «feminista» y dotada de una visión «progresista» fueron algunos de los adjetivos más repetidos por los allí presentes, que valoraron ese discurso rabiosamente propio, una rareza en el seno de la judicatura. También coincidieron en que el hueco profesional, personal y humano que deja la que fuera decana de los jueces de Gijón va a ser imposible de llenar, no solo en el ámbito social y judicial, sino también en el corazón de todos aquellos que la conocieron.

Muestra de ello fueron las lágrimas que inundaron los ojos del auditorio cuando se mostró un vídeo homenaje a Charo, en el que se sucedieron imágenes de toda una vida: de los despreocupados años de la infancia jugando en la playa de Rodiles a la adolescencia en el instituto; de la recepción de su despacho como jueza a su distinción como Comadre de Oro… Un viaje del blanco y negro al color, con una banda sonora muy especial, «Gracias a la vida», de Violeta Parra, y una difícilmente más apropiada «Respect», de Aretha Franklin, la canción favorita de una mujer que siempre demandó respeto y un trato justo, especialmente para los demás. Como muestra de su carácter, un dato no divulgado muy a menudo. Charo Fernández Hevia decidió que iba a estudiar Derecho cuando se produjo el crimen de los abogados de Atocha.