Solarón y plan de vías: cuestión de prioridades

Un aspecto del 'Solarón' de la playa de vías antes de su ajardinamiento.
Un aspecto del 'Solarón' de la playa de vías antes de su ajardinamiento.

Gijon

Desde el acondicionamiento de la antigua playa de vías entre El Humedal y el Museo del Ferrocarril a finales de 2015, la ciudadanía gijonesa ha disfrutado del territorio ajardinado que, en un rasgo de inconfundible gijonesismo, pronto se bautizó popularmente como el Solarón. El vecindario ha aprovechado desde entonces los más de 46.000 m2 de zona verde para su esparcimiento y el de sus mascotas, y el propio Ayuntamiento ha utilizado esa explanada como escenario para actividades de ocio y festejos. Pero también, desde el primer momento, ha asumido el carácter provisional del Solarón con su configuración actual.

Ese carácter transitorio figura en el rótulo mismo de la Adecuación Provisional de la parcela; una actuación que se emprendió para adecentar y poner a disposición de la ciudadanía el gran espacio abierto en el corazón mismo de Gijón a la espera de la reactivación del Plan Especial que regula la urbanización de los terrenos liberados de su uso ferroviario. Todo ello se enmarca a su vez en un horizonte claro: completar la plena integración ferroviaria y la estación intermodal.

Nadie discute que ambas actuaciones, en conexión con el metrotrén, constituyen la gran operación del urbanismo gijonés para este siglo; y que son, por tanto, elemento fundamental para la mejora de la movilidad, sostenibilidad y vertebración del organismo urbano a gran escala. Un factor clave, por tanto, para la calidad de vida de los gijoneses y gijonesas de los próximos decenios.

Provisionalidad y realismo

La provisionalidad del Solarón no se basa en una decisión de este momento, como parece darse a entender, ni en la voluntad aislada de la Administración local. Desde la constitución de Gijón al Norte en 2002, y al margen de los avatares del plan de vías, todos los socios implicados fijaron como una pieza esencial de la financiación del proyecto las plusvalías generadas por la edificación en los terrenos en cuestión. 

El estallido de la Burbuja del Ladrillo y sus demoledoras consecuencias frenaron los procesos de venta y edificación y contribuyeron a la ralentización del proyecto; un largo impás que fue precisamente el que sugirió la conveniencia de dar un uso temporal a los terrenos mientras se recuperaba el tono económico y se desbloqueaban los numerosos obstáculos que han retrasado el plan de vías. Tras la primera y fallida subasta de 2016, distintas tasaciones anticipan para la nueva salida al mercado una aportación de entre 46 y 60 millones de euros, según los variables factores que pueden influir en la resolución de la puja. 

No se trata, de ninguna manera, de una operación especulativa. Se trata de obtener, según una planificación realista y democráticamente legitimada en las instituciones, incluida la Corporación local, un dinero de todo punto imprescindible para el proyecto; aportación a la que los defensores de la permanencia del Solarón no han ofrecido alternativa, y cuya ausencia forzaría a recurrir directamente por vía de impuestos al bolsillo de los ciudadanos para asumir los compromisos municipales con una actuación irrenunciable. 

No parece esa alternativa ni razonable ni deseable. Por otra parte, los proyectos constructivos para la zona están concebidos para seguir cumpliendo la función de tránsito y vertebración entre barrios hasta ahora divididos, de cuya necesidad da prueba el actual uso del propio Solarón. De los 46.764 m2 de la Unidad de Ejecución que comprende toda la parcela, son 13.563 los que se destinarán a usos lucrativos (7.602 m2 ) y no lucrativos (5.961 m2), mientras que la edificabilidad prevista por el Plan Especial ?al margen de amplias zonas de tránsito entre edificios— deja libre una extensa mancha verde en el centro ajardinamiento, donde se cruzan los dos tránsitos peatonales.  Ello garantiza la permanencia de zonas verdes para el esparcimiento sin menoscabo para la financiación del proyecto. 

Gijón tiene pulmones

Respecto al argumento del Pulmón para el Solarón que sirve de lema a la campaña ciudadana lanzada en fechas recientes contra la edificación en el área, hay que recordar que, por fortuna, Gijón ostenta una excepcional disponibilidad de zonas verdes distribuidas por toda la trama urbana. Frente a la ratio recomendada por la Organización Mundial de la Salud (10 m2/habitante) y la media española (12,46 m2/habitante), los 4,25 millones de m2 de parques y jardines reparten entre la ciudadanía gijonesa una proporción de 15,63 m2/habitante de este tipo de zonas verdes.

A parques y jardines hay que sumar el abundante arbolado distribuido por las vías urbanas y otras manchas verdes de titularidad municipal, como el Jardín Botánico y las zonas verdes deportivas (en torno a 1 millón de m2), más los 4 millones de m2 de superficie forestal. La suma eleva la proporción hasta los 34,02 m2/habitante de verde urbano y periurbano, con su consiguiente función de pulmón natural para el concejo.

José Luis Fernández es concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Gijón

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