«Es complicado ver sufrir a la gente todos los días»

La Cocina Económica de Gijón atiende ya a personas que nunca habían tenido que recurrir a ella. «Para muchas personas es un momento desesperante», explica su responsable

Equipo de la Cocina Económica de Gijón prepara tuppers con raciones para la comida
Equipo de la Cocina Económica de Gijón prepara tuppers con raciones para la comida

Gijón

La Asociación Gijonesa de Caridad fue creada en 1905. En esos años ha tenido que desarrollar su importante labor en todo tipo de contextos. No obstante, el actual es uno de los más complejos que se recuerda, al menos en tiempo de paz. La asociación presta servicios de primera acogida, gestiona módulos de alojamiento temporal, realiza talleres, servicios de higiene, dispone de residencia de media estancia y cuenta con un consultorio dental solidario. No obstante, en la situación derivada de la crisis de la COVID-19, la faceta de su día a día en la que más se puede observar lo duramente que ha sido golpeada la sociedad está en la cocina económica, que ha visto incrementarse un 45% las comidas que prepara cada mes.

Su responsable, Sor Marisela Cueto, explica que la pandemia «afectó a todos los niveles», principalmente por «un incremento de personas muy grande». Como muestra explica que la cocina, solo en abril, ha dado «9.523 comidas y 9.450 cenas». Durante el mismo mes del año pasado la cifra fue de «7.410 comidas y 5.671 cenas». Un 28 y un 66% más, respectivamente. Por desgracia, el horizonte no parece despejarse a corto plazo. Ni mucho menos.

«Nosotros estamos preocupados, porque no se ve salida y, por ejemplo, si van a salir las personas de La Tejerona volverán a esta casa. En el comedor tenemos la gran dificultad de no poder abrir, porque tiene 80 plazas y los que acuden no pueden entrar todos», explica. Con el incremento que se ha experimentado y el que se prevé, la cocina económica tendría que estar «desde la mañana a la noche dando comidas» para poder atender la demanda.

Otro aspecto en el que se aprecia la dureza de la crisis es en lo mucho que ha cambiado el perfil de personas que acude a la cocina económica. Muchas nunca habían tenido que recurrir a ella. «Ahora vienen personas muy normalizadas, que están en ERTE o han perdido su empleo y hoy pasan por una situación de dificultad», resalta Marisela Cueto. «No queremos agobiarnos y estamos contentas de estar cerca de la realidad, pero es complicado ver sufrir a la gente todos los días», añade.

Y es que, «cuando te encuentras nombres y apellidos de la gente y te preguntas cuál va a ser su futuro, eso ya es otra cosa». En opinión de la responsable de la cocina económica gijonesa, a la urgencia más básica de tener algo que llevarse a la boca se unen «problemas de rentas y otros gastos que también son esenciales». Considera que «para muchas personas es un momento desesperante».

Para hacer frente a esta situación la Asociación Gijonesa de Caridad cuenta con «cinco hermanas y 24 personas contratadas en residencias, pisos de acogida…». Más allá de lo que sucede en el ámbito de la cocina económica, Marisela Cueto explica que «a chicos que tenemos acogidos este proceso les está agobiando un poco, por eso reforzamos el seguimiento y acompañamiento».

Todo ello con un «voluntariado reducido por no tener el comedor abierto». La actividad diaria es especialmente intensa desde marzo, preparando «más de 600 tuppers de comida y cena». La responsable de la entidad no duda en «agradecer muchos gestos que nos están llegando de personas individuales, asociaciones, bancos o supermercados, que están siendo un apoyo muy importante. Sabemos que no estamos solos».

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