Los ecologistas ven «inaceptables» los picos de contaminación por benceno en Gijón

La Coordinadora Ecoloxista d'Asturies teme que las emisiones de este elemento cancerígeno aumenten notablemente cuando las baterías de coque de ArcelorMittal estén a pleno rendimiento

Contaminación atmosférica en la zona oeste de Gijón
Contaminación atmosférica en la zona oeste de Gijón

Gijón

La Coordinadora Ecoloxista d’ Asturies denuncia que los picos del cancerigeno Benceno en la ciudad siguen siendo mucho más habituales de lo deseable desde que se reactivaron las baterías de coque de ArcelorMittal. Fruti Pontigo, coordinador de la entidad, explica que «los niveles de benceno en Gijón eran ridículos desde que dejaron de funcionar las baterías de coque».

Cree que «lo más sorprendente no es tanto la media como los picos de benceno». La situación es más preocupante, si cabe, cuando «la zona en la que se detectan, El Lauredal, hay una distancia significativa» con el foco de dichas emisiones. «Es un dato que nos preocupa», reconoce.

La coordinadora ha solicitado en repetidas ocasiones que el Principado instale o reubique estaciones «más cerca de la población, en zonas como Veriña o El Cerillero». Lamenta que el gobierno autonómico hiciera, a su juicio, «caso omiso y solo instaló un sensor en la estación de La Calzada». «Sabemos que en Asturias, dependiendo de dónde pongas las estaciones, tienes más o menos contaminación», apunta, por lo que cree que el Principado realmente está apostando por «esconder el problema al no poner estaciones».

Indica que «a partir de enero, cuando comienzan a funcionar las baterías» empiezan a detectarse «muchísimos picos». Si bien estos repuntes puntuales de las emisiones «ya no tienen tanta frecuencia, se siguen produciendo». En esta línea advierte de que «cuando entren en funcionamiento las dos baterías aumentará el problema».

Estas cifras son, a su juicio, «inaceptable en unas baterías nuevas», por lo que no duda en «exigir a ArcelorMittal más rigor». No obstante reconoce que «la empresa es la que marca las inversiones y la que siempre tiene la espada de Damocles de los puestos de trabajo». Inisiste en que «estos picos pueden ser entendibles durante las primeras semanas tras la puesta en funcionamiento, pero después de varios meses no».

Pontigo estima que el Principado tiene mecanismos de medición suficientes «en la red privada y en la pública. El problema es el lugar en el que están puestas». Así, «la red de las empresas dan datos en continuo». El problema es que «las estaciones de las empresas figuran en la web del Principado y llevan meses sin dar datos».

«De las 80 estaciones solo hay datos de 21, y esto pasa desde hace ya muchos meses», apunta. Cree que es cuanto menos preocupante que durante el confinamiento y el descenso de actividad fabril y de tráfico causado por la COVID 19 «se hayan reducido todos los contaminantes menos el benceno».

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