2 de mayo de 2020: La ciudad y la pandemia

GIJÓN

Museo del Ferrocarril, en Gijón
Museo del Ferrocarril, en Gijón Tomás Mugueta

01 oct 2020 . Actualizado a las 17:05 h.

Era el 2 de mayo de 2020. El 2 de mayo. Durante toda mi infancia el 2 de mayo fue una pesadilla de fusilamientos, los del maestro Goya. También fue el día después del primero de mayo, fiesta muy celebrada en mi familia. Y también es el día en que mi madre se fue.

Pues era el 2 de mayo de 2020. Tres doses y dos ceros. Cabriolas de la numerología. Había una ciudad en el imaginario de mi infancia que era alegre, desbordante de vitalidad, energéticamente poderosa. Castreña, panorámica, peninsular. Y abierta, muy abierta. Abierta de mente y abierta de paisaje. Abierta de corazón.

Una ciudad inconformista y revolucionaria. Siempre cambiante, como la calima que la adorna misteriosamente algunos días.

Una ciudad sufrida. Esforzada. Currante. Inquieta. Culta. Utópica. Hecha de metal y mineral. De metalúrgicos y mineros. De astilleros. De arena, salitre y pescadores.