Gijón se pone a caminar con distancia

La movilidad activa era uno de los objetivos del gobierno municipal que, como en otras ciudades, ha tenido que acelerar medidas para generar espacios para los peatones más amplios y seguros ante la Covid-19

Paseantes en la nueva zona peatonal del Muro de San Lorenzo
Paseantes en la nueva zona peatonal del Muro de San Lorenzo

Gijon

Antes incluso de que en 2009 en Times Square, el centro neurálgico de Nueva York, se iniciase una histórica remodelación para descongestionar el tráfico de vehículos y dar más espacio a los peatones, ya eran muchas las ciudades en todo el mundo que habían hecho estaban pensando en hacer lo mismo con sus lugares más emblemáticos. La Unión Europea también lleva años legislando para obligar a los países que la integran a que pongan en marcha medidas que, en esa línea, mejoren la calidad del aire en las ciudades y, a ello además, se suman las nuevas y futuras normas medioambientales con las que se pretende mitigar el cambio climático.

La recuperación de espacios para los peatones ya estaba en la agenda política de las ciudades españolas y hace años que se le vienen dando vueltas a medidas con las que impulsar una movilidad más sostenible y libre de contaminación como las peatonalizaciones, las plataformas únicas, la ampliación de aceras, los itinerarios peatonales, más infraestructura ciclista o la mejora del transporte público. Pero la irrupción de la pandemia de coronavirus, que sigue siendo un problema de salud en todo el mundo, ha acelerado la necesidad de disponer de espacios peatonales en los que el distanciamiento social, fundamental para evitar que sigan aumentando los contagios, pueda cumplirse sin dificultades.

Durante la desescalada, después de tres largos meses de confinamiento, muchos gijoneses aprovecharon sus primeras salidas para buscar el mar, tanto en el Muro de San Lorenzo como en Poniente. Y enseguida se vio que el espacio se quedaba pequeño en el paseo del Muro, acotando para uso de los peatones la calzada que hasta entonces ocupaban los coches que iban en dirección al centro. También ocurrió en otras ciudades costeras como Valencia o A Coruña, en donde hicieron lo mismo que en Gijón: ganar espacios peatonales quitándoselos a los coches en aquellas zonas de mayor afluencia que coincidía que también estaban cerca del mar.

En A Coruña, por ejemplo, en los últimos tres meses se han peatonalizado siete calles de manera definitiva tras ver que las experiencias de la desescalada, por ejemplo en el paseo marítimo, casaban con ese modelo de movilidad al que tienden las ciudades para fomentar la sostenibilidad y la movilidad segura. En Valencia, tras las peatonalizaciones provisionales, se decidieron a liberar de coches incluso la emblemática plaza del Ayuntamiento.

En Gijón, como en estas y en otras ciudades incluida Madrid que ya ha cerrado la Puerta del Sol a los coches para peatonalizarla, se ponía en marcha un plan para darle prioridad al peatón en el espacio urbano que, en un 80%, pertenece al tráfico rodado. Como en casi todas las ciudades que, en esta nueva normalidad, han visto la oportunidad de avanzar con mayor agilidad hacia una movilidad más sostenible y que tenga al peatón como protagonista. Con intervenciones casi siempre mínimas para solucionar cuanto antes la falta de espacios en los que los peatones pudieran caminar sin atascos entre ellos en estos tiempos del SARS-CoV-2, pero planteando también otras obras de calado.

En Gijón, una de las prioridades del gobierno municipal (PSOE e IU) antes de que el coronavirus lo trastocase todo ya pasaba por fomentar la movilidad activa que, aparte de los desplazamientos a pie en una ciudad muy cómoda para caminar, representa también el uso de la bicicleta como modo de transporte. Por ello, se ha querido darle un impulso a la movilidad ciclista con la creación de 29 ciclocarriles en grandes avenidas y otras vías de la ciudad, de los que ya se han habilitado casi siete kilómetros y con los que se pretende también calmar el tráfico como en la entrada de los colegios, una vez que den comienzo las clases, en donde no se va a poder aparcar a la entrada y a la salida como hasta ahora. En los próximos meses, además, se avanzará en la aprobación definitiva de una ordenanza de movilidad y en otras actuaciones como ensanchar aceras, por ejemplo en Munuza, o definir qué se va a hacer en el Muro de San Lorenzo.

La peatonalización del Muro

Es la principal medida que se ha tomado dentro de ese plan de peatonalizaciones puesto en marcha en Gijón, que se inició con el cierre el tráfico de la calle de Claudio Alvargonzález y una reorganización interna del tráfico en Cimavilla a la que se oponen los vecinos del barrio. En el Muro, a principios de mayo, con la desescalada, se cerraba al tráfico la parte de la calzada más próxima a la playa de San Lorenzo. La intervención, cuyos últimos trabajos consistieron en aplicar pintura antideslizante de color azul, verde y rojo en el nuevo espacio peatonal ganado en el carril más próximo al paseo del Muro, ha dejado en la avenida de Rufo García Rendueles un solo carril en dirección a la rotonda del Piles para uso del tráfico de vehículos. El otro carril en la misma dirección ha sido habilitado para uso de ciclistas y usuarios de patinetes eléctricos, con mayor superficie que el que se había habilitado en su momento a la vera del paseo. Hay un tramo entre las calles Canga Argüelles y Menéndez Pelayo de doble sentido para que la intervención no afectara al recorrido de las líneas de la Empresa Municipal de Transportes Urbanos (Emtusa) que discurren por la zona.

Con estas intervenciones, que han supuesto unos 230.000 euros y que incluyen la colocación de bancos y papeleras a lo largo del kilómetro que va del Náutico al Piles, todo el espacio comprendido entre la playa y la mediana es de uso peatonal. El paseo suma así unos 25 metros de ancho.  Además, se mantienen las plazas de aparcamiento y se añaden nuevas para motocicletas y bicicletas en el entorno del Náutico y de la rotonda de la avenida de Castilla.

La peatonalización no ha gustado a todo el mundo, como también ha ocurrido en otras ciudades que han tomado medidas similares antes y después de la pandemia de coronavirus. También en Gijón, en un principio, fueron contestadas intervenciones como el cierre al tráfico de la avenida de Schulz. No obstante, la del Muro es una intervención provisional a la espera de que se tome una decisión consensuada sobre cómo debería llevarse a cabo una reforma del paseo a la que, tras el lavado de imagen que supuso el plan de fachadas, se le lleva dando vueltas desde hace más de una década.

Corredor peatonal entre Begoña y el Muro

Otra de las medidas que se han acelerado con motivo del coronavirus es la generación de itinerarios peatonales que faciliten el tránsito entre zonas emblemáticas de las ciudades. En Gijón se han iniciado ya los trabajos para comunicar la zona de Begoña con la plazuela de San Miguel y la playa de San Lorenzo, a través de la semipeatonalización de las calles Ruiz Gómez y Caridad. Ambas calles, en las que los vehículos tendrán que circular a 20 kilómetros por hora y en las que se ampliará el espacio peatonal que se gana con la eliminación de los aparcamientos, ya están cerradas al tráfico para llevar a cabo los trabajos de acondicionamiento.

Las plazas de aparcamiento que se han perdido en ambas vías ya se recuperaron las calles Eladio Varreño y en Marqués de Casa Valdés. A Ruiz Gómez y Caridad, que pasarán a ser calles residenciales en las que el peatón tiene prioridad, se sumó también el cierre al tráfico de la calle Covadonga. Con esta medida, además de garantizar un tránsito peatonal seguro en el actual contexto de la pandemia, también se empieza a dibujar el modelo de ciudad, siguiendo las tendencias a las que obliga el aceleramiento del cambio climático, que el gobierno municipal tiene para Gijón.

Poniente-Fomento

Un concurso de ideas, que incluye una fase de votación popular, decidirá qué reforma se lleva a cabo en el paseo marítimo de Fomento-Poniente, en un ámbito que abarcará las calles Claudio Alvargonzález, Rodríguez San Pedro, avenida Juan Carlos I y vías aledañas, hasta llegar a la plaza Máximo González. Hasta entonces, la próxima actuación en la zona será la reordenación de la calle de Mariano Pola, que en su tramo más próximo a la playa de Poniente quedará reservada a peatones y ciclistas, permitiendo el paso a los garajes de los edificios. El actual carril bici de Poniente, a su paso por el entorno de la playa y de los edificios barco, se trasladará a Mariano Pola, que será peatonalizada a partir de la rotonda que da paso a El Natahoyo y que cambiará el sentido de su circulación.

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