Un nuevo obstáculo en la vida para Martín

La familia de un joven gijonés lucha por que se le conceda la posibilidad de contar con un transporte adaptado que le permita ir a clase desde Pumarín hasta la Laboral

Martín Vázquez Cantero, a la entrada del edificio de La Laboral
Martín Vázquez Cantero, a la entrada del edificio de La Laboral

Gijón

Martín Vázquez Cantero tiene 18 años y padece una enfermedad neuromuscular. Pese a tener un 82% de discapacidad que le hace ir en silla de ruedas, este vecino de Pumarín comenzaba el año con la ilusión de cursar en el Centro Integral de Formación Profesional de la laboral el grado medio de Gestión Administrativa. Sin embargo, no esperaba encontrarse un obstáculo que, en este caso, no vino en forma de barrera arquitectónica o escalera insalvable, sino de la muchas veces implacable y poco empática burocracia.

Y es que se le ha denegado la posibilidad de contar con un transporte adaptado para que pueda acudir desde Pumarín a la Laboral. Luisa María Cantero, su madre, explica que, «hasta ahora, Martín había cursado la ESO y tenía transporte adaptado. En junio finalizó la etapa y se procedió a solicitar de nuevo ese derecho».

«En julio nos dicen que no nos preocupemos, que todo está correcto y se lo van a dar. Pero pasa el tiempo, llega septiembre y veo que nadie se pone en contacto con nosotros, lo que me parece raro», añade. Es entonces cuando se decide a llamar a Educación, donde le comunican que, «en base a una ley de julio de 2017, no tiene derecho al transporte, ya que solo se garantiza hasta la enseñanza obligatoria».

Luisa María Cantero insiste en que «es un derecho fundamental poder estudiar lo que él quiera. Chavales como Martín ya están bastante limitados, ¿qué quieren ahora, que se quede en casa?». Recalca que llevar a su hijo «en coche particular es imposible por la silla de ruedas». Martín, ahora mismo, «está acudiendo a clase, pero en malas condiciones. Voy todos los días en autobús urbano con él a la ida y a la vuelta».

Y es que «la línea número 2 va atestada de gente y él es persona de riesgo. Ahora con el buen tiempo todavía se lleva, pero cuando haga malo…». «Estoy nerviosísima. Yo puedo asumir llevarle y traerle en autobús público mientras se soluciona el problema, pero no todo el año», resalta.

Considera que, desde la Administración, «se agarran a esa ley para denegarlo. También nos dicen que se utilice la beca MEC para alumnos con necesidades especiales, pero no llegaría y, además, esa es una ayuda para el estudio y el transporte tendría que ser aparte». Insiste en que su hijo Martín «está muy ilusionado» por las clases, pero no puede evitar sentir «mucho nerviosismo».

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