Ecologistas ven «inadmisible» que el Principado autorice los vertidos por el emisario de Peñarrubia

Marcos Gutiérrez GIJÓN

GIJÓN

Emisario de Peñarrubia
Emisario de Peñarrubia Coordinadora Ecoloxista

Insisten en que no se ha ofrecido «ninguna garantía» de que se vaya a controlar pertinentemente «el impacto a largo plazo en los sedimentos y la biota marina»

08 nov 2021 . Actualizado a las 11:27 h.

Fructuoso Pontigo, portavoz de la Coordinadora Ecologista de Asturias, considera «inadmisible» que la Consejería de Administración Autonómica, Medio Ambiente y Cambio Climático del Principado «haya autorizado el vertido al mar del efluente de la depuradora del Este mediante el actual emisario de la playa de Peñarrubia sin atender las alegaciones que presentamos desde la coordinadora».

Ven con «profundo recelo» la resolución a favor de que sea el Ayuntamiento de Gijón el encargado de la gestión y mantenimiento del emisario de la depuradora. La coordinadora exige que «realice el programa de conservación del emisario por donde se vierte el efluente mediante visitas semestrales». Asimismo, «debe comprobar los efectos de dispersión de estos vertidos garantizando que los dispersores se mantendrán en buen estado, así como su limpieza, para evitar obstrucciones; tal y como habíamos exigido».

Pontigo resalta que ese recelo «se basa en la desconfianza frente a la falta de transparencia sobre el control y el seguimiento del estado ecológico de las aguas del entorno. Necesitamos que se garantice que las aguas residuales tratadas se ajustan a los parámetros correspondientes cuando, para cada uno de los parámetros pertinentes, las muestras de estas aguas indiquen que se respetan los valores paramétricos habituales». Y esta desconfianza «se ve reforzada por nuestra experiencia respecto a la falta de transparencia sobre el control de la calidad del aire. Una mala experiencia en la que ya hemos denunciado que se ocultan los datos para alterar los resultados».

En su alegación la entidad reclamó la instalación de estaciones de análisis y registro de los parámetros físico-químicos en cada tubería usada para los vertidos. Estas estaciones debían ser analizables in situ y debían estar precintadas para evitar su manipulación. Los resultados recogidos «serían enviados directamente a la administración pública, sin intermediación de la gestora y publicados de forma que permita la consulta abierta del registro histórico».

Lamentan, también, que «no se atienda» a su solicitud en cuanto a criterios de calidad de las aguas que fluyen por el emisario. La coordinadora pedía «que los vertidos de sólidos en suspensión no superasen la ratio de los 20 mg/L y, lejos de atender nuestra pretensión, se permitirán hasta los 35mg/L. Tampoco ha sido atendida nuestra petición sobre el control de las aguas de baño en el entorno del emisario, en la que demandamos su inspección en un radio no inferior a 5 km de forma habitual en las temporadas de baño». Insisten en que no se ha ofrecido «ninguna garantía» de que se vaya a controlar pertinentemente «el impacto del vertido a largo plazo en los sedimentos y la biota marina».