Varios colectivos feministas, hosteleros y juveniles alertan de unos hechos que supuestamente tuvieron lugar el 6 de diciembre en un local de la calle Marqués de San Esteban
13 dic 2021 . Actualizado a las 09:35 h.Varios colectivos feministas, hosteleros y juveniles asturianos denuncian un supuesto caso de agresión sexual y robo por sumisión química en Gijón, que habría tenido lugar el pasado 6 de diciembre en un pub de la calle Marqués de San Esteban.
El comunicado está firmado por las entidades Abierto Hasta el Amanecer, Amamantar Asturias, Apramp, Asamblees d'Estudiantes de la Universidad d'Uvieu, Carla Vive, Colectivo Feminista de Muyeres Rurales del Oriente, Hostelería Con Conciencia, Les Rudes d'Avilés, Mil Voces Violetas, Mujeres Jóvenes de Asturias y Rapiegas
Explican que «en los últimos meses hemos sido testigos de un gran incremento de las violaciones en bares y locales de ocio a mujeres y chicas adolescentes por medio de la sumisión química, es decir, tras suministrarle alguna sustancia tóxica -en muchos casos indetectable- de efectos casi inmediatos».
Exponen que el pasado 7 de diciembre «una chica contaba en sus redes sociales cómo había sido drogada con metanfetamina y burundanga» la noche anterior en un bar ubicado en una conocida zona de marcha de Gijón y cómo «mientras estaba inconsciente le robaron objetos personales, la desnudaron y lo que ocurriera la dejó llena de magulladuras por todo el cuerpo». Ya en el hospital, «tras pasarse la noche ingresada y con oxígeno, un lavado de estómago y varias pruebas, presuntamente se confirmaría que habían abusado sexualmente de ella».
Explican que, «evidentemente no puede culparse al local por lo allí ocurrido, pero puede cuestionarse la posición que toma tras los hechos». Denuncian que, en «un acto de corporativismo», el pub, comparte horas después en su cuenta de Instagram «un comunicado oficial en el que no sólo desmiente el testimonio de la chica -la cual llegó a desvincular su relato del local (nos preguntamos por qué), aunque más tarde retomó su versión inicial- sino que se la acusa de mentir y se dice que tomarán “las medidas legales oportunas”».
«Nuevamente vemos cómo se cuestiona a la víctima, se la silencia, se demuestra que lo que nos ocurra a las mujeres no importa, al menos no más que la imagen de un local de ocio», lamentan. A su juicio, la reacción de este local «ante la noticia de una posible violación en su interior es absolutamente intolerable. No puede ser que se entienda que es la víctima la que daña la imagen del local al verbalizar su experiencia. Lo que tiene que hacer un bar es asegurarse de que las mujeres que se encuentran allí presentes están seguras, contar con sistemas y mecanismos de control y de ayuda a las víctimas de este tipo de situaciones».
Añaden que «lo que deben hacer es volcarse en el esclarecimiento de los hechos, apoyar a las víctimas y mostrar un rotundo rechazo a estas agresiones. De lo contrario, si como sociedad no somos capaces de entender esto, somos cómplices. Somos cómplices de dudar de la víctima, de hacerla guardar silencio, de impedir que denuncie, de poner trabas al esclarecimiento de los hechos. Nos convertimos en una sociedad cómplice de violaciones y agresiones y facilitamos que estos hechos se repitan ante la impunidad de la que disfrutan los agresores».
Aprovechan el comunicado para brindar todo su «apoyo, arrope y acompañamiento a la chica que ha tenido la valentía de contar en redes sociales su experiencia. Un hecho traumático al que se le suma la incomprensión, el cuestionamiento de su testimonio y la revictimización a la que aún se enfrentan las víctimas. Por ello, queremos dejar claro que estamos hartas de que se nos cuestione, de que no se nos crea cuando contamos que hemos sido agredidas, de tener que contarlo innumerables veces y demostrar todo para que se nos escuche».
Exigen «que, de una vez, todas las partes implicadas a nivel social», incluido el propio local, se posicionen para acabar con la violencia a la que las mujeres están sometidas. «Porque las mujeres queremos salir de fiesta y disfrutar sin que nadie nos someta a sus deseos contra nuestra voluntad, y esto es responsabilidad de todos y todas», concluyen.