Un perito que le atendió en prisión señala en el juicio que otros internos manifestaron haberle escuchado decir estas declaraciones
27 abr 2022 . Actualizado a las 13:54 h.El procesado por el asesinato a su expareja, Lorena Dacuña, en Gijón en 2020, llegó a decir cuando estaba preso a otros internos que no se arrepentía del crimen e incluso que ella «se lo merecía», ha explicado uno de los peritos que le atendió en prisión, en la Unidad Terapéutica y Educativa (UTE) del centro penitenciario de Asturias. Así lo ha indicado durante la tercera sesión de la vista oral, con jurado popular, que se celebra desde este pasado lunes en la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Asturias con sede en Gijón.
El perito ha relatado cómo el acusado, J. M. S. M., de 51 años, ingresó en la UTE el 10 de febrero de 2020 y que, ocho días después por razones de seguridad, salió de ella. En este sentido, ha explicado que así se hizo después de que varios internos de la prisión manifestaron que habían escuchado al procesado decir no solo que no se arrepentía, sino que iba a acabar con el acompañante de la víctima que estaba con ella esa noche y que cuando saliera de la cárcel iba a ir a por el hermano de la víctima también. Tras sacarle de la UTE, se le aplicó el programa penitenciario de prevención de suicidios.
Médicos forenses
Los médicos forenses también han declarado que la causa de la muerte de Dacuña fue una puñalada en el corazón y que no consideran que esta herida se produjera «casualmente». «La muerte no fue inmediata, pasaron unos minutos», han indicado, señalando también que se detectaron una veintena de heridas incidas y que, en la autopsia, se encontró también que hubo un sangrado hemorrágico interno.
Examen psicológico al acusado
Por otro lado, han testificado por videoconferencia otros peritos que realizaron un examen psicológico al procesado, señalando que no tiene ningún tipo de enfermedad ni de minusvalía de tipo físico, orgánico o psíquico, además de no estaba bajo tratamiento ni padecía enfermedad alguna o tenía «en absoluto» alteración alguna de sus facultades volitivas o cognitivas.
Uno de ellos ha explicado, además, que el acusado les contó que esa noche había consumido mucha droga y alcohol, que Lorena tenía nueva pareja, que les siguió, que se le rompió el cuchillo, que la mató y que se escondió hasta que le detuvo la Policía. «Su memoria no estaba alterada», ha indicado, explicando que conservaba su capacidad de actuar y comprender lo que hacía. También ha señalado que pudo frenar los impulsos de consumir droga, ya que no tenía síndrome de abstinencia, y que si estuviera borracho no se hubiera escondido.
Según los peritos, comprendía que tenía que estar en la cárcel, pero no tenía depresión. En la cárcel, el acusado tenía preocupación por los hechos, pero no reflejaba «ni ansiedad, ni depresión ni preocupación».
Lectura de la declaración del testigo
Por otro lado, no ha comparecido tampoco en este día el joven portugués que acompañaba a la víctima esa noche, y que huyó del domicilio de esta cuando llegó el acusado. Se ha procedido, en este caso, a dar lectura a la declaración que hizo en su día en los juzgados. En febrero de 2020, el hombre aseguró que cuando llegaron al domicilio de ella e iban a entrar a la casa apareció el acusado y los empujó, cayendo la mujer al suelo y golpeándose él con la pared.
Asimismo, relató que escuchó al procesado llamar «puta» varias veces a la mujer y que vio que hizo un gesto de pegarla, sin observar la agresión. Aseguró, además, que no la escuchó pedir auxilio, ni vio ningún tipo de cuchillo. Señaló, también, que entró en pánico, porque pensaba que el hombre le iba a agredir, y que desconocía porque había agarrado la mochila del procesado, que tiró al salir del portal.
El hombre, además, indicó que no supo del crimen hasta que le llamó su jefe de que le estaba buscando la Policía, cuando él ya estaba camino de Portugal, donde residía. Sobre el procesado, dijo que pensó que era el marido y que le podía pegar, y por eso se marchó.
Durante el juicio, han declarado otros peritos, por videoconferencia, acerca del cuchillo con el que supuestamente se cometió el crimen, a lo que han señalado que se sacaron muestras tanto de la víctima como del acusado, mientras que en el domicilio del procesado se encontró ropa con manchas de sangre de la víctima y otra camisa solo con ADN del acusado.
También han testificado policías que participaron en la investigación del crimen. Uno de ellos ha explicado cómo se encontraron a la mujer y que a la entrada de la habitación había una hoja de cuchillo fracturada y un mango, en el suelo. Había un segundo cuchillo que apareció en la cocina en la encimera, de grandes dimensiones y con rastros de sangre.
Asimismo, durante la sesión del juicio se han mostrado los cuchillos supuestamente utilizados por el procesado, para que los policías ratificaran si eran los encontrados en el domicilio de la víctima y si se mantuvo la cadena de custodia.
Uno de los agentes ha explicado que en el domicilio del procesado encontraron dos camisetas de manga corta, con manchas de sangre, dentro de una bolsa de basura, cerca de la puerta de entrada, así como un teléfono destrozado, que el procesado dijo que era de su propiedad, informa Europa Press.