El hotel boutique en Somió que chocó contra la burocracia

Marcos Gutiérrez REDACCIÓN

GIJÓN

Palacete Las Palmeras
Palacete Las Palmeras Idealista

El proyecto de la interiorista Mar Vidal para darle una nueva vida al palacete Las Palmeras finalmente no saldrá adelante. El edificio está actualmente a la venta por 1,6 millones de euros. «Llega un momento que ya se te fastidia la ilusión y da mucha pena, porque el proyecto era muy bonito y los números salían»

14 jun 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

El proyecto de la empresaria e interiorista Mar Vidal de crear un hotel boutique en Somió no saldrá adelante. Y no por falta de entusiasmo, ni por cuestiones relacionadas con la coyuntura económica. Vidal lamenta que el suyo es uno de esos casos en los que un emprendedor se da de bruces con la realidad de la burocracia.

El palacete Las Palmeras, entre la calle Juan Castañón Aza y el camino de Los Narcisos, fue adquirido por esta profesional del interiorismo en abril de 2022. La finca tiene 4.302 metros cuadrados de extensión y el inmueble 650 metros cuadrados construídos, distribuidos entre el sótano, la planta baja y la principal (175 metros).

El edificio data de 1908 y fue construído para Mateo Alvargonzález Jove-Huergo. Mar Vidal explica que la «previsión era la de instalar ahí el estudio de interiorismo, arquitectura y reformas y, a futuro, un hotel boutique de entre 6 y 8 habitaciones, con salas de eventos, una carpa grande y un pequeño invernadero».

Esta profesional explica que el inmueble «tiene una catalogación parcial, que solo afecta básicamente a las escaleras, la fachada y al jardín». En este sentido, para acometer la reforma de la manera más rápida posible, pidió una declaración responsable, «porque de aquella incluían un montón de cosas, entre ellas tirar tabiques, cambiar fontanería e instalaciones no eléctricas, sino de ventilación, calefacción...» .

Sin embargo, una vez efectuado el trámite «alguien dijo, 'esta casa está catalogada, aquí están haciendo mucha obra' y denunció». En ese momento se encontraban aportando documentación «para firmar una financiación con Asturgar», pero tuvo que pararse la obra. Por primera vez en este relato.

«Empezamos a tener que presentar nuevamente documentos y, en un principio, nos dijeron que presentásemos obra menor, que iba a ser más rápido y como no estábamos tocando estructuras nos valía», recuerda Mar Vidal. «En agosto nos piden obra mayor, total, que nos ponemos a funcionar, porque ya requiere muchísima documentación», añade.

En este sentido, explica que «tú paras la obra, pero tienes que seguir pagando, el estudio tiene que comer...». En ese momento «el Ayuntamiento manda aportar más información otra vez, a tres días de Navidad».

Vidal destaca que, finalmente, les concedieron la licencia «allá por el 21 de marzo del 2024», después «salir mucho dinero y entrar cero euros». El último capítulo de este proyecto también tiene que ver con el peso de la burocracia. «Íbamos a firmar un viernes a la una y media de la tarde y el mismo día, a las 11, Asturgar me dice que no firmaba, porque la licencia pone que era para la adecuación de una vivienda, aunque a posteriori se iba a hacer un hotel».

El resultado es que la ilusión por el proyecto se esfumó y ahora el edificio está a la venta por 1.600.000 euros. «Llega un momento que ya se te fastidia la ilusión y da mucha pena, porque el proyecto era muy bonito, los números salían muy bien y no hay nada como esto en la zona», resalta.

Considera que el equipamiento «también le venía muy bien incluso a los hoteles y establecimientos de bodas y demás». Destaca que se trata de «una casa que lleva pasando de mano en mano los últimos 50 años», sin que nadie consiga echar raíces en ella.