La directora francesa Caroline Deruas exhibe en Gijón los sueños adolescentes en la época de Le Pen
GIJÓN
Con «Stereo Girls» ha querido retratar la pérdida de una amiga en un contexto de resurgimiento de la ultraderecha en Francia
20 nov 2025 . Actualizado a las 18:18 h.La directora francesa Caroline Deruas Peano ha presentado este jueves en el Festival Internacional de Cine de Gijón su segundo largometraje «Stereo Girls».
Se trata de un relato de los sueños y los sentimientos exaltados de dos adolescentes en los años del resurgimiento de la ultraderecha en Francia con la figura de Jean-Marie Le Pen.
La película, titulada en su versión original como «Les Immmortelles», narra la relación de dos adolescentes, Charlotte (Lena Garrel) y Liza (Louiza Aurea).
Las protagonistas tienen entre sí una profunda conexión que se ve truncada por la muerte de una de ellas desatando un fuerte sentimiento de abandono en la otra.
Las protagonistas admiran al grupo de música pop «Les Rita Mitsouko», uno de los referentes de los años noventa en Francia.
Sueñan con triunfar en París con las canciones que componen y graban juntas hasta que la tragedia cambia todo para siempre.
En la rueda de prensa celebrada este jueves en Gijón, la directora ha estado acompañada por su hija, actriz y coprotagonista, Lena Garrel.
Ahí, ha dicho que buscó hacer sentir a los espectadores el «desgarro» por la pérdida de una amiga tan íntima que sus seres podrían fusionarse en uno solo.
Deruas ha explicado que situó la historia en 1992, año determinado por el ascenso de Jean-Marie Le Pen, para advertir de los riesgos del avance de la ultraderecha que se está evidenciando en Europa.
Tras filmar en 2016 «Daydreams», en su versión original titulada «L’indomptée», sobre su propia experiencia como residente en la sede de la Academia Francesa en Roma, la cineasta ha profundizado en sus recuerdos de la adolescencia en su segundo largometraje.
La directora ha dicho que quiso plasmar la «curiosidad» que se siente en esa etapa en la que se va dejando atrás la niñez.
Una etapa en la que los sentimientos son «exasperados» y el tiempo pasa como si se estuviera surfeando olas, entre extremos de pasión y alegría y grandes decepciones.
Ha explicado, además, en declaraciones recogidas por EFE, que incorporó escenas en las que las adolescentes acuden a clases de filosofía, un «homenaje» a los profesores que le transmitieron enseñanzas que le fueron útiles siendo adulta.