Morán asegura que la evaluación ambiental de Lloreda y Veriña se intentará resolver «a la mayor brevedad»

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Hugo Morán
Hugo Morán Juan González | EFE

El secretario de Estado de Medio Ambiente afirma que el retraso en la obra para desdoblar la zona «es evidente» y que roza «lo inaceptable»

29 ene 2026 . Actualizado a las 20:19 h.

El secretario de Estado de Medio Ambiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico del Gobierno de España, Hugo Morán, ha señalado este jueves en Gijón que «a la mayor brevedad» se intentará resolver la evaluación ambiental del desdoblamiento de la GJ-10 entre Lloreda y Veriña, que se retomó el pasado junio.

Morán ha hecho estas declaraciones en la Casa del Pueblo de la Agrupación Socialista Gijonesa antes de participar en el encuentro «Estrategia ambiental. Retos y oportunidades de futuro», junto con el consejero de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias del Principado, Alejandro Calvo, y el concejal del grupo municipal socialista en Gijón Ramón Tuero.

Tras ser preguntado por las recientes declaraciones de Calvo en las que afirmaba que «el retraso es evidente» en la obra para desdoblar Lloreda-Veriña, hasta el punto de rozar «lo inaceptable», Morán ha remarcado que la tramitación ambiental «es el comodín del público» que se emplea en muchas ocasiones «a la hora de responder por los retrasos que se producen algunas veces en las infraestructuras».

Así, ha explicado que las evaluaciones ambientales, «de por sí, son siempre complejas y las que afectan a infraestructuras todavía más», especialmente si estas infraestructuras «están ubicadas en entornos urbanos». Además ha indicado que, en la evaluación de una infraestructura de estas características, «hay que garantizar siempre la capacidad de la ciudadanía de poder acceder a la información» y, en su caso, al conjunto de las administraciones o sectores afectados que puedan presentar sus alegaciones.

En este caso se trata de una infraestructura que afecta «muy de lleno al corazón de la ciudad» en torno a la que han aflorado reivindicaciones ciudadanas y conflictos respecto a la convivencia con algunas otras infraestructuras o la propia planificación urbanística municipal, un cúmulo de condicionantes «que ha ido alargando en el tiempo un proceso que, en teoría, es sencillo y corto».

Para Morán, es necesario moverse en un espacio de seguridad jurídica y que ninguna reclamación o alegación puede quedar sin responder ya que «nadie quiere cometer errores» que lleven a un rechazo de una propuesta que está destinada a resolver un problema un problema de ciudad, informa Efe.