Así es «El Tallerón» de Indra en Gijón: 75.000 metros cuadrados y 9 naves para fabricar blindados
GIJÓN
La multinacional continúa poniendo a punto su fábrica en Asturias mientras avanza tanto en la negociación por el taller de Barros en Langreo como en su instalación en la localidad gallega de As Pontes
07 jul 2026 . Actualizado a las 12:45 h.Aún no ha salido de sus naves ningún blindado fabricado por Indra. Sin embargo, quien cruza la puerta de «El Tallerón» encuentra una de las mayores instalaciones industriales del norte de España en pleno proceso de transformación para convertirse en uno de sus principales centros de producción de plataformas terrestres de la compañía. La antigua factoría de Duro Felguera adquirida hace apenas un año por Indra conserva buena parte de las capacidades y sobre esa base Indra está desarrollando un proyecto destinado a fabricar y ensamblar vehículos militares, con el objetivo de convertir las instalaciones en su planta de referencia para los futuros programas de blindados.
La fábrica ocupa una parcela de 75.000 metros cuadrados, de los que unos 23.000 corresponden a superficie cubierta repartida en nueve naves, además de cerca de 1.000 metros cuadrados de edificios auxiliares. A ello se suma una amplia superficie exterior destinada a almacenamiento, acopio de materiales, radiografiado de piezas y hasta una pista de pruebas para diferentes maniobras, así como un embarcadero con acceso al mar Cantábrico, uno de los elementos diferenciales del complejo por sus posibilidades logísticas para el movimiento de grandes estructuras.

El recorrido por la planta comienza en la nave de oficinas, situada junto al acceso principal. Desde allí se distribuye un complejo concebido originalmente para la construcción naval pesada y adaptado para manejar grandes componentes metálicos. El corazón industrial lo forman tres grandes naves de fabricación —las identificadas como 2, 3 y 6 en el plano—, que suman 13.699 metros cuadrados y disponen de dimensiones suficientes para albergar futuras líneas de producción de vehículos militares. Su longitud, que alcanza los 200 metros de largo en dos de los casos, y la presencia de puentes grúa con capacidades comprendidas entre 20 y 150 toneladas permiten mover estructuras de gran tamaño, una característica imprescindible para el ensamblaje de plataformas blindadas.
Junto a estas naves se sitúa un edificio destinado a prefabricación, concebido para el desarrollo de trabajos previos, además de un almacén de materiales fungibles. El recorrido continúa hacia la parte posterior de la parcela, donde se localiza el horno modular grande y una nave móvil destinada a operaciones de pintura y acabado. El complejo se completa con la nave 9, un almacén para piezas menudas. Fuera de los edificios se extiende una amplia superficie descubierta —reconfigurable a futuro— que albergará zonas de acopio, almacenamiento y una zona de radiografiado, entre otros. Todo ello conecta con el embarcadero situado en el extremo de la parcela, una infraestructura heredada de la actividad naval que facilita la entrada y salida de cargas de gran volumen. El recinto dispone además de accesos terrestres, edificios auxiliares y áreas de aparcamiento que completan la instalación.
Lo que todavía está en desarrollo es el proyecto industrial de Indra. La compañía trabaja en la adecuación de las instalaciones para adaptarlas a la fabricación de vehículos militares, un proceso que implica reorganizar espacios interiores, implantar nuevas líneas de montaje e incorporar tecnologías asociadas a la industria 4.0. Esa transformación todavía no ha concluido. Aunque la obra en Gijón avanza, la producción de blindados aún no ha comenzado y se prevé que la maquinaria pesada para la fabricación llegue a principios de 2027, según el calendario que maneja la compañía.
La plantilla con la Indra adquirió las instalaciones estaba formada por 160 profesionales con experiencia industrial y capacidades en ingeniería, metalurgia, soldadura, producción y armado. Sobre ese equipo, Indra prevé desarrollar progresivamente el nuevo proyecto, mientras en paralelo continúa la tramitación de una segunda planta en Asturias: el taller de Barros, en Langreo. Aunque este proyecto langreano se encuentra actualmente en fase de negociación con Duro Felguera para la compra de las instalaciones y el Principado sigue tramitando su declaración como Proyecto de Interés Estratégico Regional (PIER) para crear cien puestos de trabajo, el Ejecutivo autonómico insiste en que sigue adelante con total normalidad y que se concibe como una iniciativa complementaria, no sustitutiva, de la factoría gijonesa.