Los vecinos de El Coto, desesperados con un bajo «conflictivo»: «Vivimos todos los días con miedo»

Marcos G. García REDACCIÓN

GIJÓN

Incendio en El Coto, Gijón. ARCHIVO
Incendio en El Coto, Gijón. ARCHIVO

Personas que residen en esta zona de Gijón denuncian que un local ubicado en una travesía entre las calles Conde Toreno y Manuel Junquera, el cual se incendió hace menos de un año, se ha convertido en un foco de peleas, gritos, acumulación de basura y, presuntamente, compraventa de droga. La Asociación de Vecinos reclama a la administración local «devolver la tranquilidad» al barrio

11 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El pasado mes de octubre, tres personas tuvieron que ser desalojadas por un incendio registrado en un bajo situado en una travesía entre las calles Conde Toreno y Manuel Junquera, en el barrio gijonés de El Coto. El fuego, que causó una gran inquietud entre los vecinos, no provocó daños personales, pero sí materiales, aparte de un gran susto en el entorno y la sensación de que el episodio estuvo a punto de ser mucho más grave.

Este local ha sido en los últimos tiempos un foco de denuncias y protestas por parte de los vecinos. Estos afirman que, presuntamente, se ha convertido en un punto de compraventa de droga, en el que los gritos, ruidos, obras ilegales, molestias, malos olores y peleas en plena calle (la última entre dos mujeres hace apenas diez días) son el pan nuestro de cada día. Hace aproximadamente un año, la dueña del local aterrorizó al barrio al salir a la calle fuera de sí y cuchillo en mano, con total impunidad, profiriendo toda clase de gritos e improperios. Los residentes indican que, inmediatamente después del incendio, la actividad en el bajo se redujo y llegó a desaparecer, si bien se ha reactivado con creces en las últimas semanas.

Incendio en El Coto, Gijón. ARCHIVO
Incendio en El Coto, Gijón. ARCHIVO

«Estamos lejos del centro y tener aquí este nido de delincuencia parece que no molesta ni hace feo»

Un vecino que vive cerca del bajo objeto de la polémica, y que prefiere mantenerse en el anonimato por seguridad, reconoce haber perdido la paciencia. «Esto es insoportable, cada día nos levantamos con música a todo volumen y, encima, se burlan y se encaran con los que mínimamente se atreven a pedirles que se contengan», señala.

«Les da igual que sea un domingo a las ocho de la mañana que un miércoles a las tres de la tarde, que haya niños durmiendo, personas descansando después de trabajar, gente mayor o convaleciente... ponen su bafle a todo lo que da para atronicarnos y lo hacen a propósito», apunta. Este residente, sacando humor de donde puede, ironiza con la naturaleza de los sonidos que surgen de esos amplificadores. «Si nos 'deleitaran' con los Beatles, esta barrabasada en concreto de las muchas que nos hacen todavía tendría un pase, pero es que, encima, nos aturden con la música más inmunda que te puedas imaginar», comenta.

Añade, desesperado, que estas personas «hacen obras en la fachada del edificio sin permiso, acumulan basura y todo tipo de trastos que, especialmente en verano, genera una peste que tira para atrás, por no hablar del trasiego de personas muy turbias que vienen día sí, día también al bajo, sospechamos que a comprar y meterse de todo». En este sentido, cree que «se sienten intocables porque, de momento, han podido hacer lo que les ha dado la gana con total impunidad». «Esto no es ya ni un bajo, es un 'chupano' al que viene a parar lo peor de lo peor», asevera.

Insiste en que los vecinos de la zona se ven atados de pies y manos, porque «son toxicómanos y con esa gente no se puede razonar, porque están fuera de sus cabales y en cualquier momento te pueden hacer algo». El listado de episodios violentos y atentados a la convivencia que, en los últimos tiempos, han tenido en este local su origen es ya demasiado largo para el aguante de las personas que viven en el barrio. Este vecino relata que «hace tiempo una mujer, la dueña del 'chupano' en concreto, salió a la calle pegando voces y blandiendo un cuchillo, poco después se incendió el local y casi salimos ardiendo, el otro día montaron un cirio dos toxicómanas peleándose en plena calle... ya no sabemos qué hacer».

Entre la gente de la zona empieza a imperar una sensación a medio camino entre la resignación y la decepción. «Constantemente llamamos a la Nacional y a la Local, pero no tiene ninguna clase de efecto», apunta. Y es que, pese a que reconoce la rapidez y diligencia con la que las fuerzas de seguridad acuden ante los requerimientos, remarca que «les echan una reprimenda y, en cuanto se dan la vuelta los agentes, vuelven a lo mismo».

Esta persona cree que «hasta que no vuelvan a incendiar el bajo, se cosan a navajazos entre ellos o, esperemos que no, le hagan algo a algún vecino por la calle no van a hacer nada, porque esto queda muy lejos del centro de la ciudad y tener este nido de delincuencia aquí en El Coto parece que no molesta ni hace feo para el turismo».

«Tenemos miedo de que se produzca una tragedia»

Una vecina del mismo bloque que, por razones obvias, tampoco quiere dar su nombre ni iniciales, comenta que su hija muchas veces tiene que salir de casa «porque no aguanta la música a todo volumen y las peleas». Cree que es necesario que todo el barrio se una «para pensar una solución que acabe con este problema, porque hace un año estuvimos a punto de quemarnos cuando se incendió el local y ahora, después de un tiempo de tranquilidad, han vuelto a la carga igual o peor que antes».

Una mujer que también padece de cerca la presencia de estas personas, y que responde a las iniciales F. M., también está cansada de aguantar. «Ya no sabemos qué hacer», comenta. «Vivimos todos los días con miedo de que vuelva a haber otro fuego o un incidente similar y se produzca una tragedia», añade. Afirma que «después del incendio la cosa parecía que estaba tranquila pero, desde hace unas semanas, han vuelto a ocupar el bajo, donde están haciendo obras ilegales, porque no han pedido permiso a la comunidad, y ponen música a todo volumen sin importar la hora que sea».

«Numerosas conductas incívicas» y presuntamente delictivas

La Asociación de Vecinos del Coto ya se ha puesto manos a la obra para tratar de buscar una solución a este problema. Para empezar, la entidad ha remitido una solicitud de la Concejalía de Seguridad Ciudadana de Gijón reclamando un refuerzo de la presencia policial en el callejón.

Desde la Asociación Vecinal El Coto han trasladado a la Concejalía la «creciente preocupación» de numerosos vecinos y vecinas del barrio por la situación que se viene produciendo «de forma reiterada en el callejón situado entre las calles Manuel Junquera y Conde Toreno». En los últimos meses, continúa la asociación, esta zona se ha convertido en un punto en el que se concentran «numerosas conductas incívicas e incluso presuntamente delictivas, generando una importante sensación de inseguridad y un grave deterioro de la convivencia».

Entre las incidencias trasladadas por los residentes destacan «la presunta venta y distribución de sustancias estupefacientes; el consumo de drogas en la vía pública, portales, zonas comunes y espacios privados; reuniones continuadas de grupos de personas; enfrentamientos, discusiones y peleas; gritos y música a un volumen excesivo; consumo de alcohol en la vía pública; acumulación de basura y residuos; micciones y otros actos incívicos; daños en mobiliario urbano y propiedades privadas; realización de obras que, según manifiestan los vecinos, podrían carecer de la correspondiente licencia; y un constante tránsito de personas a cualquier hora del día y de la noche».

La misiva continúa afirmando que todo ello está provocando importantes perjuicios para los vecinos, caso de una «pérdida de tranquilidad, dificultades para el descanso, sensación de inseguridad, miedo a utilizar determinadas zonas del barrio, molestias continuas, deterioro de la convivencia, preocupación por posibles represalias al denunciar y una evidente degradación de la imagen del entorno». Pese a reconocer el trabajo que realizan tanto la Policía Local como la Policía Nacional, la asociación considera necesario reforzar la presencia preventiva de la Policía Local mediante patrullas periódicas que contribuyan a prevenir estas conductas «y devolver la tranquilidad a los residentes».

Por todo ello han demandado que se incremente la presencia y vigilancia de la Policía Local en el callejón, que se establezcan patrullas preventivas y controles periódicos, que se actúe con la máxima diligencia ante cualquier infracción administrativa o hecho presuntamente delictivo detectado y que se mantenga la coordinación con el resto de cuerpos y servicios municipales competentes para abordar esta problemática de manera integral. La entidad de representación vecinal también ha concertado para próximas fechas una reunión con el delegado de participación ciudadana de la Policía Nacional para tratar el asunto.