Una pelea entre obreros en Gijón acaba con uno despedido tras amenazas, una patada voladora y un bloque de hormigón como arma

Nel Oliveira
Nel Oliveira REDACCIÓN

GIJÓN

Obreros trabajando en una construcción. Imagen de archivo.
Obreros trabajando en una construcción. Imagen de archivo. Eduardo Parra | EUROPAPRESS

El trabajador cesado recibió un «vago de mierda» por parte del otro implicado, que causó baja voluntaria en la empresa ese mismo día después de la trifulca sobre el andamio

17 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Una pelea entre trabajadores durante una obra en el Complejo Deportivo de Las Mestas, en Gijón, ha terminado con el despido disciplinario de uno de ellos, después de un enfrentamiento que comenzó con un insulto y acabó con uno de los empleados subido al andamio para enfrentarse al otro. Hubo amenazas, una patada voladora desde la estructura y hasta un bloque de hormigón en medio de la disputa. Otros trabajadores tuvieron que intervenir para separarles. El Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) ha considerado ahora que el despido fue procedente y que la empresa no se excedió al aplicar el despido.

Todo ocurrió sobre las 9.00 horas en julio del pasado año. Los dos trabajadores se encontraban en la obra de la tribuna norte del Complejo Deportivo de Las Mestas. El empleado que después sería despedido pidió ayuda a su compañero para colocar un cargadero. La respuesta fue la siguiente, según recoge la sentencia: «Vago de mierda». El trabajador no se quedó callado. Le contestó: «Si tienes huevos sube aquí y dímelo a la cara, que te reviento». Y no se limitó a la amenaza verbal. Según los hechos que los tribunales consideran probados, adoptó una posición de boxeo, ya que «flexionó los codos, cerró los puños, los colocó a la altura de la cara y adelantó uno de ellos». El otro trabajador se subió al andamio en el que estaba su compañero, se sujetó a las barandillas y se balanceó para coger impulso y lanzarse con las dos piernas por delante hacia el cuerpo del otro trabajador, que tuvo que retroceder para esquivar la patada.

La situación se convirtió en un enfrentamiento que obligó a intervenir a otros dos trabajadores. Uno de ellos se interpuso y después intervino también el encargado, que se encontraba más alejado. Entre ambos consiguieron separar a los dos empleados y poner fin a la pelea. La sentencia señala que el episodio se produjo además mientras había más personas trabajando en la zona, incluidos empleados de otras contratas. Sin embargo, el relato que da por probado el juzgado no termina con esa patada. Durante el enfrentamiento, el trabajador que acabaría siendo despedido cogió un bloque de hormigón con intención de agredir a su compañero, pero uno de los testigos consiguió quitárselo de las manos. Después, el trabajador volvió a colocarse en actitud agresiva y de enfrentamiento, hasta que la intervención del testigo y del encargado evitó que la situación fuera a más.

El episodio no acabó con lesiones acreditadas, pero sí con consecuencias laborales para uno de los protagonistas. La empresa abrió un expediente al trabajador, pero él negó los hechos. Aseguró que no había existido contacto físico entre ambos y sostuvo que no había cometido ninguna falta que justificara la apertura del expediente. La empresa no aceptó sus explicaciones y días más tarde le comunicó su despido disciplinario por una falta laboral «muy grave». En la carta de despido sostuvo que las conductas de los dos trabajadores habían sido agresivas y violentas, que habían roto la disciplina laboral y que atentaban contra las normas de convivencia y respeto entre compañeros. La compañía también argumentó que el hecho de que no hubiera lesiones o contacto físico no cambiaba su valoración. Según la carta, eso se debió a «la rápida intervención de su capataz y su compañero». La empresa añadió que el enfrentamiento había generado «un clima de tensión y nerviosismo» y que se había producido en un lugar público perteneciente a un cliente.

El otro trabajador, el que había pronunciado inicialmente el «vago de mierda» y que después subió al andamio y lanzó las piernas contra su compañero, no fue despedido según la sentencia. La resolución recoge que causó baja voluntaria en la empresa el mismo día de los hechos. El procedimiento judicial se refiere únicamente al despido disciplinario del otro trabajador, que acudió a los tribunales para intentar que su despido fuera declarado improcedente. Un punto que el TSJA rechaza. La Sala concluye que la pelea no puede considerarse una simple discusión entre compañeros. El trabajador respondió al insulto con una amenaza explícita de agresión, adoptó una actitud de combate de boxeo y, durante el enfrentamiento, llegó a utilizar un bloque de hormigón. Fue la intervención de terceros lo que evitó que la disputa acabara con consecuencias mayores.