Asturias deberá afrontar una economía «de postguerra» tras el COVID-19

La presencia de multinacionales del sector industrial en la región podría «aminorar el impacto» de una nueva crisis al no ser una comunidad tan dependiente de la actividad turística


Redacción

La rápida expansión del COVID-19 en España y la acuciante necesidad de hacer frente en primer lugar a la crisis sanitaria llevaba hace dos semanas al Gobierno a bajar el interruptor y dejar la economía de nuestro país en off con la excepción de las actividades esenciales. Esto suponía dar una vuelta de tuerca más a una economía que ya se había quedado en mínimos cuando hace un mes se decretó el estado de alarma y el confinamiento de la población. El todavía relevante tejido industrial de Asturias permitió mantener cierto tono de actividad hasta el pasado 30 de marzo, cuando se echó el cerrojazo a toda la que no fuera fundamental en estos tiempos de coronavirus. Esta semana se volverán a poner en marcha en el ámbito nacional, y también en el regional, algunas de las empresas que tuvieron que cerrar, pero aún permanecerán en suspenso todos esos negocios que sostienen los autónomos, así como muchas pymes y micropymes. Nadie tiene dudas, por tanto, de que este parón de casi todo tendrá consecuencias, que se avecina una crisis económica… pero ¿cómo será esa crisis? ¿cuánto durará? ¿cómo la vamos a vivir en Asturias? ¿qué medidas sería conveniente adoptar para que tenga el menor impacto posible?

Si en algo coinciden los economistas consultados por La Voz de Asturias es en que la situación que estamos viviendo es «algo completamente nuevo, algo sin precedente» difícil de equiparar con cualquier otra crisis económica anterior. A lo sumo, hacen un paralelismo con una situación de catástrofe natural o de guerra. Así algunos expertos apuntan que a lo que tendrá que hacer frente España y Asturias será a una economía «de postguerra» y que aunque la crisis «va a golpear a todos», algunas comunidades autónomas podrán tener «cierta ventaja, comparativamente hablando, por el peso de sus sectores», señala Esteban Fernández Vázquez, doctor en Economía de la Universidad de Oviedo y Coordinador del Observatorio Regional REGIOlab. En ese sentido y en ese «escenario de postguerra» que coincide en calificar Carlos Paniceres, presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, la presencia en Asturias de multinacionales del sector industrial podrían contribuir a «aminorar el impacto» de una nueva crisis económica al no ser esta una región tan dependiente de la actividad turística. Sin embargo, Paniceres advierte que «los otros sectores van a quedar muy tocados» y por ello demanda «articular mecanismos» para crear «un proyecto de futuro» en Asturias.

Esteban Fernández Vázquez explica que cuando se produce una fase contractiva en la economía «sabes qué esperar» y cómo analizar la situación. Sin embargo, ante estas excepcionales circunstancias asegura que es «muy difícil hacer predicciones» y que lo único que se pueden aportar son «intuiciones por la capacidad de la región y por el tipo de empresas que dominan» porque, insiste, «esto no es comparable con ninguna crisis anterior». Teniendo esto en cuenta, señala que la crisis que viene «va a golpear a todos» y que, si bien «Asturias no es tan dependiente de la actividad turística» y la «ventaja» de la región puede ser el «peso específico» de la industria, quedan «en riesgo» las pequeñas y medianas empresas. Y es que el mismo añade que, aún en el caso de que se produjera «una recuperación brusca», «habrá empresas que no van a llegar ahí si no se articulan medios desde la administración». «Como esto se prolongue mucho, no van a sobrevivir a la apertura de la actividad económica», vaticina Fernández Vázquez.

«La presencia de compañías grandes a nivel industrial puede aminorar el impacto de una crisis económica, porque ellas tienen herramientas para adaptarse al shock negativo», comenta el economista que coordina el Observatorio Regional, que considera más impredecible «el impacto de las decisiones de la gente y cómo las aplican al consumo». No obstante, tiene claro que la economía «se va a retraer» porque las rentas familiares han disminuido como consecuencia de los ERTES y eso impactará en cómo «afrontar un gasto superfluo», como puede ser la actividad turística.

Una crisis de duración impredecible

Y ¿cuánto tiempo puede prolongarse la crisis económica derivada del COVID-19? Las letras V, U y L son las que utilizan los economistas para hablar de posibles escenarios. Esteban Fernández Vázquez deja claro antes de nada que «no se pueden predecir los tiempos porque es una situación nueva para todos». Dicho esto, indica que hay consenso entre los analistas en que se produzca una forma de V o de U. La V correspondería a una caída de la economía como la que se ha producido que vendría seguida de una recuperación brusca hasta situarse en los niveles previos a la crisis. La forma de U se corresponde con una caída, una época de actividad económica en mínimos y después una rápida recuperación. «Dependerá de la flexibilidad a la hora de contratar y de arrancar nuevos negocios, y cuantas más facilidades se pongan, más rápida será esa fase de crecimiento y más corta será la U», argumenta el mismo.

Santiago Álvarez García, vicetesorero del Colegio de Economistas de Asturias, coincide en que «todavía es pronto para evaluar los efectos económicos de la crisis y poder valorar si la salida será rápida, lo que se conoce como una crisis en forma de V, o si provocará una depresión prolongada, las llamadas crisis en forma de L». Lo que tiene claro es que «la crisis será más acentuada cuanto más prolongado será el periodo de suspensión de la actividad económica, la destrucción de empresas que se produzca y el nivel de desempleo» que se genere.

Recuperación truncada por el coronavirus

A esto el mismo suma la situación que arrastre cada territorio derivada de la crisis de 2008. En el caso de Asturias, el representante del Colegio de Economistas señala que «esta nueva crisis llega en un momento en que Asturias estaba recuperando el nivel de renta previo a esa crisis» al ser una de las comunidades (junto con La Rioja y Cantabria) que más han tardado el recuperar los niveles de actividad anteriores a esa fecha. «En síntesis, podemos decir que a principios de año se trabajaba con unas previsiones de crecimiento que permitirían en el año 2021 recuperar el nivel de PIB previo a la crisis, aunque con una tasa de desempleo más elevada, pero estas previsiones se han visto truncadas por el impacto económico del coronavirus».

La nota positiva que apunta es que en la actualidad la economía asturiana, ni en general la española, tienen los desequilibrios que sufrieron en la crisis anterior y que hoy por hoy se cuenta con un sector financiero «saneado» y «no hay burbuja productiva». Sin embargo, advierte que «nos enfrentamos a una crisis económica totalmente distinta» en la que «si la economía no se reactiva rápidamente y se produce una destrucción masiva del tejido empresarial, el cierre de empresas unido al desempleo se traducirá en una crisis de demanda que llevará a una recesión prolongada».

Además, para Santiago Álvarez es una preocupación que la industria asturiana, sobre todo la electrointensiva, estuviera atravesando «una situación muy problemática» antes de la crisis sanitaria del COVID-19 por la repercusión de los precios de la energía en sus costes de producción. En su opinión, «la crisis va a agravar estos problemas: una contracción de la demanda a nivel mundial obligará a recortes de producción que afectarán en mayor medida a las industrias menos competitivas».

Preocupación e incertidumbre por la economía

«No hay un manual para gestionar un escenario de guerra como el que vivimos, así que habrá que ver cómo va a ser el postconfinamiento», traslada el presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, quien ve con «preocupación» e «incertidumbre» la economía asturiana al desconocer «cuánto tiempo va a durar esto». Porque, a su entender, aunque se levante el confinamiento y se controle una parte de la economía quedará por ver «el escenario de convivencia, que será la consecuencia más larga más allá del confinamiento». «Cómo se va a comportar la ciudadanía, ese impacto es difícil de medir», advierte Carlos Paniceres.

El mismo no se aventura a decir que Asturias esté mejor preparada para afrontar la crisis económica que viene que en 2008, pero destaca que de entonces nos ha quedado una herramienta, «los ERTES, que ofrecen una situación intermedia para no destruir empleo». «Espero que ahora sirvan para dar flexibilidad a las empresas», añade Paniceres, consciente de que en estas semanas se han utilizado de forma masiva y que son miles los expedientes presentados.

Después de momentos duros, espacio para la oportunidad

El presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo manifiesta que para salir de la mejor manera posible de la crisis económica que acarreará el COVID-19 hay «que adelantarse a las circunstancias» y tomar medidas. «Hay que construir un futuro desde el consenso, hablar de cómo construir el futuro de esta comunidad autónoma con altura de miras». A su entender, «después de momentos duros y difíciles, surgen espacios de oportunidad para corregir cuestiones desde el ámbito económico». Así, considera que «se puede sacar algo en positivo» y que «articulando mecanismos, en tiempos de postguerra se generan nuevas economías», como ha pasado en otras ocasiones a lo largo de la historia.

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