Pilar Rubio «No me gusta perder el tiempo, los ratitos de sofá no me van»

La madrileña acaba de estrenar programa en el que muestra su día a día y cómo consigue conciliar su faceta familiar con la profesional, y todo ello con una filosofía: vida sana. Mucho deporte y dieta equilibrada. Ahhh... y dos niños pequeños.


Su despertador suena un par de horas antes de empezar su jornada laboral. Toca entrenar. No lo perdona. Es su momento del día. Y cuando no está en casa se busca la vida para no faltar a la cita. Así es el día a día de esta madrileña (Torrejón de Ardoz, 1978), que luce así de espléndida a los 39, después de que su cabeza hiciera clic con su primer embarazo. Dice Pilar Rubio que hace cocina de «supervivencia» y que no renuncia a nada, ¿o sí? De momento, a ser cinco en casa. 

-¿«Fit Life» es el reflejo del día a día de una mujer de hoy?

-Sí. una mujer que intenta conciliar su vida laboral con su vida personal, con la maternidad, y que además de todo eso intenta llevar una vida sana.

-La clave es la organización...

-Sí, intentar organizarte todo lo que puedas. En nuestra profesión es un poco complicado porque no tenemos unos horarios fijos, y cuesta un poquito más adaptar esos entrenamientos o todas las rutinas que quieras hacer diarias, si estás viajando o rodando 15 horas al día, pero al final vas quitando de un lado y de otro. Yo me paso el día intentando encajar horarios.

-¿Eres de horarios fijos?

-Yo lo que intento nada más levantarme por la mañana es entrenar, y luego empieza el día. Si digo «ya entrenaré por la tarde o por la noche», no lo hago... Lo primero es eso. Si me tengo que ir a trabajar a las 9, pues me levanto a las 7, y entreno de 7 a 8. Siempre me levanto un par de horas antes para poder entrenar.

-¿Eres mujer todoterreno?

-Lo intento.

-¿Te echas la casa a la espalda, organizas y tiras p’alante?

-No, lo que intento es no perder el tiempo. Estos ratitos de sofá, de no hago nada, no me van.

-¿No eres de tumbarte en el sofá?

-Si estoy sentada en el sofá aprovecho para ver algún documental, mi programa o algo así. A veces también cambio los ratitos de sofá por los ensayos de las pruebas que tengo que hacer en El Hormiguero.

-Todo eso y con una filosofía: vida sana, que lo complica un poco más.

-Lo complica relativamente hasta que te haces a la idea. El otro día me comentaban: «¿Es que si comes fuera de casa, es muy difícil comer bien?». Vamos a ver, está claro que si mi compañero de trabajo se va a pedir una hamburguesa igual a ti te apetece otra, pero posiblemente te ofrezcan otra opción mucho más sana con menos carga de grasa. Realmente nosotros tenemos el poder de elección a la hora de comer, el que come más grasa es porque quiere.

-¿Nunca te das un capricho?

-Es que yo como de todo, la cosa es saber cuándo puedes comerlo. Es tener una relación lógica entre lo que comes y lo que quemas.

-Que si te pasas luego lo compensas con ejercicio...

-La verdad es que no me suelo pasar porque no llego con esa ansia a la hora de comer, porque como cinco veces al día, y no llego con esa hambre atroz de comerme ocho hamburguesas, no tengo esa necesidad. Yo antes igual hacía eso, comía dos veces al día, me levantaba, me iba a trabajar sin desayunar, luego comía, me ponía hasta arriba y luego hasta por la noche no volvía a comer porque no tenía tiempo. Comía peor y más, y ahora no.

-¿Qué te hizo cambiar el chip?

-Cuando me quedé embarazada me di cuenta de que tenía que cambiar si quería volver a recuperar mi forma de vida, mi apariencia y todo. Al final implica, además de hacer ejercicio, cambiar tu alimentación.

-¿Te gusta cocinar?

-No me emociona, pero hago un poco cocina de supervivencia. Si tengo que cocinar cocino, pero no es lo que más me gusta. Yo sé que hay gente a la que le encanta, que lo tiene como hobby.

-¿Y si tienes que dormir fuera de casa, perdonas el ejercicio de por la mañana?

-Noo, a veces entreno en la misma habitación, la mesa me sirve como banco de abdominales, o el mismo sofá o en la cama, es buscar... Con una silla se pueden hacer un montón de ejercicios distintos. No hace falta ir al gimnasio.

-¿Te cuidas más ahora que antes, te lo pide el cuerpo?

-Sí, me lo pide, yo me siento mucho mejor y todo han sido beneficios.

-Así vas a llegar a los 50 encima de la pasarela...

-Sí bueno, no creo, llegará un momento que no, se trata de mantener una estabilidad.

-Te gusta escuchar música, pero también cantarla...

-¡Yo canto fatal!

-En tu caso la moda llamó a tu puerta, no la buscabas, ¿no?

-No es que la buscase, es que al final una cosa llama a la otra, acompañas a una amiga a un cásting, te dicen que te presentes tú y empiezan a surgir los trabajos.

-¿Tienes una espinita clavada?

-En otra vida me gustaría ser guitarrista e irme de gira, me encantaría.

-Esos ojos...

-Son de mi padre. Mi padre es blanco blanco, blanco con los ojos azules. Los de mi madre son casi negros.

-A las puertas de los 40, ¿en qué momento estás?

-Acabo de cumplir 39 y me siento bien. De hecho, desde que tengo 25 años hago más o menos lo mismo, mis aficiones, mis amigos y mi mundo al final es el mismo. No ha cambiado nada, solo que ahora soy mamá.

-Y ahora que has conseguido ese cuerpo 10 tras tener dos hijos, ¿te ves en un nuevo embarazo?

-Ahora ni tengo tiempo para quedarme embarazada de nuevo, aunque no lo descarto, también es verdad, pero no es el momento. Porque ya tuve que parar, he estado muy tranquila casi tres años, entre un embarazo y el otro, y realmente me apetecía tener un poco más de actividad, que es a lo que estoy acostumbrada.

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