¿Qué tiene el abogado que está destronando a Walter White?

Por las calles de Alburquerque la ficción se pasea de la mano con los villanos más «queridos» del planeta televisivo. Walter White ya aparcó su Pontiac, y ahora el quid en «Better call Saul» es saber por qué Jimmy se vuelve narcoabogado

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Diez años después del estreno de Breaking Bad, que duró cinco temporadas, el síndrome de abstinencia por la falta de metanfetamina que fabricaba Walter White en los sótanos de una lavandería no es el mayor mono que se pueda sufrir. Así lo creen los millones de fans de esta serie de culto, a la que hoy en día se puede peregrinar en Netflix, y que esperan inquietos al mes de septiembre, con el estreno de la última entrega de Better call Saul (Mejor llama a Saul) para que les den una nueva dosis de la mejor droga que se produce en Alburquerque: la maldad empaquetada en toda clase de justificaciones que en ocasiones dan sostén moral a aquellos comportamientos y otras (la mayor parte de las veces) nos recuerdan que en la vida casi siempre tenemos la opción de elegir el camino. El celebrado spin-off, en este caso una precuela de Breaking Bad, refleja la evolución del abogado Jimmy McGill (Bob Odenkirk) desde sus primeras picardías callejeras hasta convertirse en el brazo (i)legal del narcotráfico de Nuevo México. Ahora mismo la temporada definitiva está en pleno rodaje y en medio del mayor secreto, pues en alguno de sus capítulos aparecerá la piedra angular que sostiene todo el argumento que da sentido a la serie: la conversión de Jimmy en Saul Goodman. Aunque hay otras pendientes, esta es la gran incógnita que queda por despejar en la compleja ecuación que Vince Gilligan escribió en los parajes desérticos de Nuevo México. Porque casi todas las demás ya tenían respuestas antes de que comenzase esta precuela: en los momentos finales de Breaking Bad, el abogado de los narcos Saul Goodman anuncia que va a trabajar en una franquicia de pastelería en Omaha. Y en algunos de los frecuentes flashforward de Better Call Saul, con sus maravillosas imágenes en blanco y negro, se muestra a Jimmy/luego Saul/luego Gene en ese nuevo empleo (por cierto: ¿dará pie esta tercera personalidad a otro spin off?)

De la calle al pozo

Por ello, la deriva argumental de la serie que Gilligan se sacó de la manga tras el éxito planetario de Breaking bad gira en torno a la esperada transformación de Jimmy en Saul. Ya sabemos como es Saul, ya sabemos qué va a hacer cuando Walter White muera en el último capítulo de BB. Ahora se nos explica por qué aquel gamberrete de un barrio de Chicago, que estudia derecho empujado por su hermano mayor, camina desde la inconsciencia de sus actos de juventud hacia el deseo por convertirse en un hombre de provecho y, finalmente, cae en el pozo de la corrupción. Otras intrigas ya quedaron resueltas en la tercera temporada, como la de las motivaciones del bueno-malo de Mike, cuyo papel le valió un Emmy al actor Jonathan Banks; y las del malvadísimo Gus Fring, el villano que ha conseguido convertir una franquicia de ficción, Los pollos hermanos, en el sueño dorado de muchos hosteleros que pagarían a precio de metanfetamina los derechos para colgar ese cartel en su negocio. Estos dos personajes, junto al narco Héctor Salamanca, apoyan la conexión con la futura historia que se relata en Breaking bad. Y, cuando parecía que la suerte estaba echada en el guion de la cuarta temporada de Better Call Saul, una misteriosa foto colgada recientemente en Instagram por Aaron Paul, que interpretaba a Jessie Pinkman en Breaking Bad, ha puesto un nuevo caramelo delante de los fans. Aaron aparece entrando en los estudios AMC, que producen la serie, y escribe un mensaje: «Buenos días, viejo amigo». Un flashforward que hubiera firmado el propio Vince Gilligan.

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