Tana Rivera y el fiestón del año

Martín Bastos

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Casi 400 invitados y mucha lluvia en la puesta de largo de la hija de Francisco Rivera y Eugenia Martínez de Irujo

20 sep 2018 . Actualizado a las 07:41 h.

Dicen que novia mojada, novia afortunada. Y casi le podíamos aplicar el refrán a la fiesta de puesta de largo de Tana Rivera, la hija de Francisco Rivera y Eugenia Martínez de Irujo, porque fue casi como una boda. Casi 400 invitados y parece que llovió todo el rato.

El evento, algo ya tradicional en la familia, que en su momento celebraron su madre y su abuela, reunió en la finca La Pizana a un montón de familiares y personajes conocidos de la alta sociedad y la farándula. Vamos, que la niña ha celebrado sus 18 años por todo lo alto. Y el mayor logro, dicen las revistas es haber reconciliado a sus padres, que aparecen juntos abrazados a su hija en todas las portadas.

Ella llevaba un impresionante vestido rojo de Lorenzo Caprile y unos pendientes de coral y ónix que pertenecían a su abuela, la duquesa de Alba. Allí estuvieron todos sus tíos, tanto los Rivera como los Martínez de Irujo. Kiko, dicen, ejerció de DJ. Pero, eso sí, antes Francisco y su hija abrieron el baile con un tradicional vals, El Danubio azul. Todo muy de boda. Eugenia también se arrancó en el escenario y, además de bailar un vals con su hermano, el duque de Alba, sorprendió con una rumba junto a su ex, que dejó a los invitados perplejos.