Claudia, la concursante de «First Dates» que odia a los calvos y a Bertín Osborne

La joven de 18 años descartó a su cita porque «le gustan las lentejas, fue calvo, no tiene tatuajes y le falta un empujón en su forma de ser»


redacción

Llegó ya con las ideas muy claras. «Soy muy revolucionaria, estoy cansada de todo y de todos», aseguró Claudia, una concursante de First Dates que llamó la atención de la audiencia por sus curiosos gustos. Esta joven de 18 años se definió como «feminista» y dispuesta a «cambiar la situación en la que estamos las mujeres hoy en día para estar lo más a gusto posible dentro de la sociedad». Hasta ahí casi todo normal. Ella llegaba buscando el amor y se encontró con Erik, un joven cosmopolita con orígenes muy variados. «Mi madre es mitad danesa y mitad vasca; mi padre es mitad alemán y mitad italiano. Yo nací en Bolivia y he estado viviendo allí y también en Argentina, el País Vasco, Barcelona, Canarias y ahora estoy en Madrid», aseguró. 

Pero a Claudia no le convenció ni siquiera la universalidad. La principal razón de su rechazo estaba en su cabeza, porque la madrileña le confesó a Carlos Sobera nada más llegar su gran secreto: «Odio a los calvos». Y al pobre Erik, que lucía una melena teñida de rubio, no se le ocurrió mejor cosa que enseñarle una foto de cuando estuvo rapado. «No me cuadra -aseguró la chica-, que lo primero que he dicho es que odio a los calvos y me ha enseñado una foto de él sin pelo».

Pero no era la única cosa que Claudia odiaba. En medio de la cita ella dejó al público boquiabierto con su segunda confesión. Y llegó con una inquietante pregunta: «¿No odias a ninguna persona viva? ¿No hay nadie que digas, joder no le soporto?». Erik, impactado, confesó que no. Ella confesó entonces el nombre de la persona en la que se concentraba todo su odio: Bertín Osborne. El chico estaba ya perdido: «Me suena, pero no sé quién es», confesó.

La madrileña le sacó de dudas y definió al presentador como «ese que anuncia mejillones. Me cae fatal, no le soporto, y representa todas las cosas que odio: es medio calvo, taurino, va de señorito....». A estas alturas Erik ya no podía salir de su asombro, y lo máximo que llegó a decir en sus comentarios privados es que le parecía «curiosa la forma ue tiene de odiar determinadas cosas con mucho vigor».

Como se podía prever, la cita acabó en fracaso, por las dos partes. Pero Claudia fue contundente con sus razones: «No encajamos en nada porque le gustan las lentejas, fue calvo, no tiene tatuajes y le falta un empujón en su forma de ser». Menos mal que no sabía quién es Bertín Osborne. 

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