¿Qué se come en casa de Isabel Preysler?

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Tamara Falcó durante la presentación de su libro «Las recetas de casa de mi madre».
Tamara Falcó durante la presentación de su libro «Las recetas de casa de mi madre». Raúl Terrel | Europa Press

Los martes hay lentejas y los sábados paella. A Mario le encantan los huevos fritos e Isabel es una fan del cocido. ¿Qué te esperabas? No, no hay Ferrero Rocher en la mesa de la mujer más elegante. Su hija, Tamara Falcó, descubre las recetas en un libro

14 nov 2021 . Actualizado a las 10:18 h.

Tamara Falcó nos deja asomarnos por una rendija para que pasemos a cotillear qué es lo que se cuece en casa de Isabel Preysler. Un hogar que rara vez abre sus puertas a las miradas ajenas, pero que nos permite llegar hasta la cocina de la mano del libro de recetas que la triunfadora de MasterChef acaba de publicar. Las recetas no son nada del otro mundo, pero las historias tienen ¡mucha miga! Aunque no es precisamente pan lo que más comen. Los menús en la mesa de los Iglesias-Falcó-Boyer-Llosa-Preysler se organizan como en cualquier familia, con esos platos que se repiten todas las semanas: los martes lentejas, los sábados paella, los domingos quiche... Pero también hay delicias filipinas herencia de la abuela o de cocina francesa, la que más le gusta a mamá.

CON NOMBRE PROPIO

Los manjares que se sirven son elaborados con esmero por la cocinera de la casa, Ramona, ya que lo de Isabel nunca han sido los fogones y a Tamara parece que la afición le flaquea en casa. Lo que sí hacen es aportar recetas e ideas. Así llegó hasta sus vajillas la pasta Valentino, una receta de pesto que el diseñador explicó a su gran amiga Isabel en una cena. También Boris Izaguirre, íntimo de la familia, vincula su nombre a una tarta de melocotón que la abuela trajo desde Filipinas y que a él, perdido por el dulce, le costó llevar una chaqueta al tinte... y que allí en un bolsillo descubriera Isabel un mensaje indiscreto.

Cuando se trata de sorprender a celebridades extranjeras tiran de los manjares más patrios. A George Clooney le sirvieron unos huevos rotos con jamón, del bueno. Pero llevaron a casa a un cocinero de postín para asegurarse de que estuvieran perfectos. Los huevos son una debilidad del nobel Mario Vargas Llosa, que está convencido de que mejoran cualquier plato: le pone un par a las lentejas. Julio y Enrique (Iglesias) pelean por los filetes empanados, pasión que también comparte su hermana Ana. Y el tío Miguel (Boyer), que siempre decía que Isabel le añade tomate a todo lo salado y chocolate a todo lo dulce, era forofo del café, le trastornaba la tarta de moka.