La fiesta de Jill Biden en la embajada estadounidense: Carlos Vives, Pablo López, Rozalén y Luz Casal

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

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La reina Letizia (c), la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez (2i), la primera dama francesa, Brigitte Macron (c-d), la primera dama de Montenegro, Lidija Kuc Dukanovic (d) y el marido del primer ministro de Luxemburgo, Gauthier Destenay (3i) durante su visita al Teatro Real de Madrid
La reina Letizia (c), la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez (2i), la primera dama francesa, Brigitte Macron (c-d), la primera dama de Montenegro, Lidija Kuc Dukanovic (d) y el marido del primer ministro de Luxemburgo, Gauthier Destenay (3i) durante su visita al Teatro Real de Madrid Ballesteros

La ópera «Nabucco» y una cata de aceites cierran la agenda paralela con la reina de anfitriona

01 jul 2022 . Actualizado a las 09:25 h.

La agenda paralela de los acompañantes de los mandatarios que han asistido a la cumbre de la OTAN, con la reina Letizia como anfitriona, se cerró este jueves con la visita al Teatro Real. La primera dama, Jill Biden, ya no acudió a la cita, pero antes de su marcha dejó un mensaje de agradecimiento a la reina por el trato que le ha brindado durante su estancia en Madrid —acompañada de dos de sus nietas, Maisy y Finnegan— y por mostrarle «la belleza de España».

«La cumbre de la OTAN sirve para recordar que los lazos de amistad son los que nos mantienen juntos», escribió la esposa de Biden en su cuenta de Twitter.

Al margen de sus actos oficiales, la primera dama aprovechó para salir de compras con sus nietas por la conocida milla de oro de Madrid y para organizar una fiesta en la Embajada de EE.UU., en la que actuaron Carlos Vives, Pablo López, Rozalén. Luz Casal, Ismael Fernández y Ainhoa Arteta, y a la que también se sumó la duquesa de Montoro, Eugenia Martínez de Irujo.

La reina Letizia, junto a Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez, y las parejas de los líderes aliados, entre ellos Brigitte Macron, visitaron el Teatro Real, donde degustaron un desayuno saludable con zumos, frutas y una cata de tostadas con aceites de oliva virgen galardonados en la última edición de los premios Alimentos de España, además de una selección de quesos y un crujiente de anchoa del Cantábrico.

Concluida la parte gastronómica, visitaron los talleres de sastrería y de caracterización, donde estaban confeccionando la pelucas y el vestuario para la ópera Nabucco. Desde los palcos de platea, las consortes siguieron durante unos minutos al ensayo del coro del tercer acto de la obra maestra de Giuseppe Verdi, que la próxima semana vuelve al Teatro Real después de 151 años. 

La visita al coliseo madrileño, que se ha prolongado durante dos horas, pone el punto final a la agenda paralela, que comenzó este miércoles en el Real Sitio de La Granja de San Ildefonso (Segovia) y prosiguió en el Museo Reina Sofía, donde contemplaron el Guernica de Picasso. 

Ensaladilla, pero tradicional

Una anécdota que dejará esta cumbre es el rebautizó uno de sus platos más solicitados en la cafetería del centro de prensa, la ensaladilla rusa, como «ensaladilla tradicional» después de la avalancha de bromas en las redes sociales por el hecho de que Rusia «se colara» en una reunión de la Alianza. No es la primera vez que este modesto y popular sufre un cambio de nombre por razones políticas, ya que durante unos años de la posguerra española fue rebautizada como «ensaladilla nacional».

Más listo ha estado el chef José Andrés, quien en el menú que preparó para los ministros de Exteriores y de Defensa aliados en la cena del martes, evitó la polémica sirviendo una «ensaladilla Kiev».