Mariana, madre de dos hijos con síndrome de Down: «Tengo suerte, mis hijos ya han nacido con un diagnóstico»

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Su preocupación no fue el síndrome de Down, sino que sus hijos estuvieran sanos. Una vez que se lo confirmaron, decidieron emplearse a fondo, sin dramas, para que tuvieran una vida plena y feliz

06 jul 2022 . Actualizado a las 11:11 h.

Muchas familias se vendrían abajo con un diagnóstico como el que recibieron Mariana y José Luis. Y a falta de una, lo escucharon dos veces. Pero ellos, lejos de derrumbarse, solo pensaban en que habían conseguido lo que siempre habían querido: ser padres. Ella es gallega, de Ferrol, y aunque nunca ha vivido en Galicia, es el único sitio al que regresa todos los años. Conoció a José Luis en Sevilla de casualidad, se casaron y se fueron a Bruselas con muchas ganas de formar una familia numerosa.

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 La buena nueva «tardó un poco», pero tres años después se quedó embarazada de Mariana. En la ecografía de la semana veinte le detectaron que un ventrículo del cerebro era más grande de lo normal, y a partir de ahí estuvo más vigilada. «Me dijeron que podía estar asociado a algo, pero que en el 99 % de los casos se corrige solo», señala. Le recomendaron someterse a una amniocentesis para ver si había algo más, y en ese caso, abortar. «Yo siempre he tenido muy claro que no iba a interrumpir de ninguna manera mis embarazos», señala. Una segunda ecografía, que duró dos horas, confirmó el diagnóstico, aunque no había ningún otro marcador que hiciera pensar en algún tipo de alteración cromosómica, como es el síndrome de Down.

Afortunadamente, en la semana 32 la ventriculomegalia se corrigió, y fue un embarazo «normal» en la recta final. «El parto fue muy bien, todo normal. Cuando me la pusieron encima, le vi los ojos así rasgaditos y le dije a mi marido: "Es de mi familia". La niña es clavadita a su padre, no tiene nada que ver conmigo, pero yo tengo una hermana a la que llamamos China, y yo: "¡Ay, mira qué chinita es!". En ese momento no me planteé nada más, no le vi nada. Yo tuve un pequeño desmayo por el esfuerzo, mi marido se fue detrás de la niña porque había nacido un poquito morada, le hacía falta un pelín de oxígeno, fui a recuperarme y al volver le dije: "¿Te ha dado mucha impresión el parto? Estás muy pálido..."», relata Mariana, que confiesa que en ese momento los médicos ya le habían comentado a José Luis sus fuertes sospechas de que la niña tenía síndrome de Down. Luego se lo comunicaron a ella. «Fue un regalo cómo nos lo contaron, porque conozco a mucha gente que se lo dijeron casi dándoles el pésame, y eso afecta directamente a cómo tú te lo tomas».