Aránzazu García, psicóloga y sexóloga: «Al que le ponen los cuernos también tiene responsabilidad en esa infidelidad»

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Aránzazu García, sexóloga
Aránzazu García, sexóloga M.MORALEJO

La experta en relaciones de pareja señala que se pueden adoptar dos posturas ante unos cuernos, aunque el 99 % de los que deciden continuar con la relación tienen una herida para siempre

30 sep 2022 . Actualizado a las 18:15 h.

Hace apenas unos días se confirmaba, tras meses de rumores, que Íñigo Onieva le había sido infiel a Tamara Falcó. A pesar de que la hija de Isabel Preysler lo ha defendido a capa y espada en numerosos actos públicos en repetidas ocasiones, finalmente la confesión de su pareja ha puesto punto y final a la relación, pocas horas después de que ambos anunciaran su compromiso. La psicóloga y sexóloga Aránzazu García, de la Clínica Vida de Vigo, advierte de que nadie, absolutamente nadie, está a salvo de que su pareja se vaya con otra persona, sin embargo, asegura que cuando esto ocurre, en el 99 % de los casos que intentan seguir juntos queda una cicatriz que duele para siempre. «Si ves que no vas a ser capaz de hacer un análisis positivo, y un tiempo después siguen los reproches, es mejor cortar», sentencia.

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 —A ver, ponnos algo de luz. ¿Es posible perdonar de verdad una infidelidad o siempre acaba pesando?

—A la mayor parte de las parejas después de una infidelidad les queda una cicatriz mala, de las que cierran mal, que no se resuelven, que duelen para siempre. La mayoría durante muchísimos años tienen conductas de control, de desconfianza, de mirarle el móvil, de ver dónde está; y muchos reproches, echar cosas en cara… Cualquier pequeñita cosa que vaya mal sirve para que salga a la luz eso de una manera enfermiza. Esto sucede en el 95-99 % de las parejas. Ese control, esos reproches, quedan para muchos indefinidamente. Yo he tenido parejas que muchos años después vienen diciendo que no pueden superarlo. Y luego hay un porcentaje pequeño que pueden superarlo, pero con un coste.

 —¿Cómo lo hacen?

—Porque después de la infidelidad hacen un análisis de qué les ha llevado a esa situación. Porque es cierto que a veces la infidelidad es algo muy individual, pero otras tiene que ver con que la pareja no estaba funcionando bien. Cuando hacen esta reflexión y sacan la información necesaria, es decir, «en realidad no tendríamos que estar viviendo así, haciendo estas rutinas en vez de aquellas otras, hablando estos problemas en vez de callarlos...», pues cuando hacen este análisis y luego implementan los cambios, esas parejas salen bien de la infidelidad, pero son muy pocas. Muy pocas personas tienen esta actitud de responsabilizarse, de hacer un análisis positivo de qué hay que cambiar, e introducir los cambios…

 —¿Has tenido alguna en consulta que le haya pasado esto?

—Conozco una pareja que transformó sus rutinas de tal manera que supuso un cambio tan grande que las dos personas decían: «Nos vino muy bien la infidelidad, porque gracias a esto, supimos dónde estábamos». Pero la mayor parte de la gente, en vez de ver qué tengo que cambiar yo, lo que hacen es enfadarse con lo que tú me hiciste porque me lo debes, el responsable de mi infelicidad eres tú, no yo, y ahora tú consuélame, recompénsame, gáname de nuevo…

 —¿Se debe o no se debe perdonar?

—Si la persona ve que no es capaz de hacer este análisis positivo y esta transformación, si pasa el tiempo y ven que siguen los reproches y la desconfianza, el rencor, en mi opinión, lo mejor es romper.

 —¿Pero hay que intentarlo?

—Lo ideal sería probar, tratar de ver, de entender… A veces yo hago el análisis y mis conclusiones no son que tenga que cambiar mi manera de vivir, puede ser que yo sea demasiado dependiente, que él me controle en todo, que sea una mujer muy sumisa, y que no debo estar con este tipo de hombre, y tengo que valorarme y estar con otra persona con la que tenga una vida diferente. ¿Qué ocurre? La mayor parte de la gente no hace ningún análisis y esperan que tú me compenses, que tú me cures la herida, que me vuelvas a conquistar, y no se preguntan cuál es su responsabilidad en eso. 

—¿Porque al que le ponen los cuernos también tiene responsabilidad?

—Claro. Imagínate la persona a la que le ponen los cuernos, la responsabilidad puede ser que lleve un año sin acostarse con su pareja, y te juro que hay personas que lo normalizan, a mí en consulta aún me sigue sorprendiendo. Después de seis meses o un año sin acostarse con su marido, están tan tranquilas como si aquí no pasase nada y fuese lo normal. Esa puede ser una responsabilidad, pero la otra puede ser que se trate de una mujer con un escaso desarrollo psicológico, con una personalidad muy sumisa, que dependa de él en todo, que siempre haga lo que él manda, que ya he visto cosas malas que hacía y las paso por alto... Y eso es mi responsabilidad. Un ejemplo fácil: más del 50 % de los hombres acuden a prostitución. ¿Tienen culpa? (Con ironía) ¡No, no hombre no, los hombres hacen lo que quieren! Lo que pasa es que las mujeres tendemos a ser tontas. Una mujer asertiva, decidida, independiente no permite determinadas cosas. Y esa es mi responsabilidad. Si la relación va mal, me hace desplantes, pasa de mí, llega tarde, no muestra interés… mi responsabilidad es decir: ¿aquí qué pasa? Y tienes que hacer algo, y ese algo puede ser cambiar la relación o decir qué hago con este tío. ¿Por qué estoy con él? Porque soy insegura, porque soy dependiente, no soy capaz de dejarle, no me atrevo a vivir sola….

 —¿Suele haber una causa común detrás de una infidelidad?

—No es una misma causa, pero hay una que se repite mucho: esto de que llevábamos un tiempo distanciados, casi no teníamos relaciones… Yo encuentro parejas que tras un tiempo largo de no tener relaciones, de no pasar mucho tiempo juntos, donde la relación de pareja está muy diluida, aparece una tercera persona. Luego hay personas que son infieles sistemáticamente, estén con quien estén.

  —Puedes perdonar, pero al final hay que aceptar que estás continuando una relación con una persona infiel…

—Todos podemos ser infieles en cualquier momento.

 —Ya, pero cuando ocurre estás asumiendo que estás con una persona infiel.

—Sí y no. Todos podemos serlo. Dar por hecho que mi pareja no me va a plantar es una fantasía tranquilizadora, no es realista. Ninguna pareja está garantizada de por vida. Y vivir en esa tranquilidad es un autoengaño cómodo, pero es un autoengaño. Las relaciones hay que cuidarlas, mantenerlas, porque evolucionan con los años y nadie debe dar por hecho que su pareja es fiel y punto. Pero además, es que hay personas que son infieles sistemáticamente. Algunos acuden a la prostitución equis veces al mes o al año, y otros si logran ligarse a una mujer, se acuestan con ella. Eso entre los hombres es muy típico, en el caso de las mujeres la conquista es a ver si consigo que me haga caso, y que se cuele por mí, aunque no me acueste con él. Son infieles tanto hombres como mujeres, no es que ellos sean más, pero es cierto que los hombres lo viven sin ningún tipo de complejo ni problema, sino como lo más normal del mundo. Y siempre que puedan acostarse con una mujer sin que se entere la suya lo hacen.

 —Puede pasar en cualquier momento, pero no es lo mismo a los dos años de relación que después de 15.

—Claro, claro. Si una persona te ha sido infiel al principio de la relación, lo que se conoce como luna de miel, cuenta con que va a pasar más veces. Es a lo que me refería, hay personas que la infidelidad la ven como correcta, y no tienen un intento verdadero de no seguir haciéndolo.