Muere María Teresa Campos, la reina emérita de la televisión

B. Pallas REDACCIÓN / LA VOZ

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La presentadora malagueña rompió el techo de cristal de la «chica Hermida» para triunfar durante décadas con su estilo propio en magacines matinales y de sobremesa

06 sep 2023 . Actualizado a las 09:11 h.

María Teresa Campos (Tetuán, Marruecos, 1941), fallecida este martes a los 82 años, llevaba ya tiempo alejada de la pantalla muy a su pesar. La jubilación forzosa, a la que la sometió el sistema en contra de su voluntad, y la enfermedad, que fue mermando su capacidad, convirtieron en reina emérita de la televisión en España a quien un día fue uno de los grandes iconos de la comunicación. Hoy son otros los rostros que informan y entretienen a los espectadores, pero su figura sigue un referente para todos ellos. Con su forma de hablar al público con cercanía y naturalidad, sin disfrazar su acento malagueño, marcó una época.

La Campos estuvo metida en el mundo de los medios casi toda la vida, desde que, con apenas 15 años, participó en un concurso de Radio Juventud Málaga, ciudad en la que creció. Aquel fue el principio. Pasó después a un programa de discos dedicados y a dar sus primeros pasos en secciones de contenidos diversos. En la universidad estudió Filosofía y Letras. En las elecciones generales de 1977, se presentó en el tercer puesto de las listas del partido Reforma Social Española por Málaga, que se definía por entonces como «socialista democrático». Pero la comunicación fue siempre su camino. 

Llegó a Madrid a principios de los ochenta como directora de informativos de Radiocadena Española y empezó a colaborar en televisión. El gran público la descubrió después de que, en 1986, la televisión empezase a emitir programas matinales, un horario inédito hasta entonces. En TVE, al lado de Jesús Hermida en Por la mañana, brilló aquella colaboradora campechana que participaba en una sección llamada Apueste por una. En ella, dos tertulianas defendían con desparpajo dos posturas opuestas acerca de un tema de actualidad.

Campos ha tenido en su vida dos momentos históricos en televisión por atizar a sus jefes sin pelos en la lengua. El primero de ellos fue un enfrentamiento cara a cara con Hermida, por un asunto relacionado con las vacaciones y los días libres. «Mis derechos están en el estatuto de los trabajadores y yo tengo derecho a un mes de vacaciones», le espetó en directo al gurú de la pantalla. Más tarde ambos dirían que, en realidad, fue una riña pactada entre ellos como inocentada al espectador.

 

Cuando Hermida dejó el programa de sobremesa A mi manera, ella rompió el techo de cristal de la «chica Hermida» para hacerse con el volante del programa en la cadena pública, que posteriormente pasaría a llamarse Pasa la vida. Bajo este último título se trasladó después a la programación matinal de TVE antes de su fichaje por Telecinco en 1996. Fue allí, con su dominio desde el programa Día a día, cuando se acuñó para ella el término de «reina de las mañanas». Desde su púlpito abrió el formato a una gran variedad de contenidos, con mucho cotilleo, pero siempre renegó del concepto despectivo de lo que muchos tildaban de «televisión para marujas». Ella introdujo una tertulia política poco antes de la hora de comer y sentó a una mesa a representantes públicos, opinantes y analistas para debatir acerca de sus posturas sobre los asuntos de la vida pública.

En términos de audiencias y repercusión, aquella etapa en el matinal de Telecinco fue su mayor éxito, pero no acabó bien. Como ella misma reconoció, se fue de Mediaset sin querer irse por un desencuentro con Paolo Vasile, exconsejero delegado de la compañía. Ella se marchó al matinal de Antena 3 mientras que en su lugar desembarcaba la nueva gran promesa de la cadena de Fuencarral, Ana Rosa Quintana.

Desde su nuevo espacio, María Teresa no tuvo reparos en airear en público los trapos sucios e insultar en directo a Vasile en otro de sus momentos significativos: «Mira, te voy a decir una cosa: ¡Cállate ya! ¡Vete a tu tierra ya y cállate ya! Tú estás aquí porque no te quieren allí. Vete y cállate, que has perdido siete puntos, siete puntos que has perdido. Y todavía no estamos más que empezando. Nosotros estamos muy modestamente, levantando cabeza poco a poco. Pero tú has perdido siete puntos. Me voy a poner de pie... Y esta cadena va lentamente, pero ha ganado mínimo cuatro o cinco puntos. Y tú has perdido seis. ¡Gilipollas!».

 

Más allá de ese desahogo, el público que la seguía masivamente en Telecinco no cambió con ella de canal en su nueva aventura y los buenos resultados no la acompañaron. La apuesta de Antena 3 no funcionó tan bien como se esperaba.

A los pocos años, Campos regresó a Telecinco con el informativo matinal La mirada crítica, que esta temporada volverá a estar en antena. Años más tarde volvió saborear las mieles del éxito con ¡Qué tiempo tan feliz!, su último programa, un formato vespertino de los fines de semana en Telecinco en el que ella se sentía como pez en el agua con su combinación de entrevistas, testimonios, corazón y música en directo.

Además de ser un personaje televisivo, María Teresa Campos es también la matriarca de un clan que triunfa en el mismo medio. Su herencia mediática queda en manos de sus hijas, Terelu Campos y Carmen Borrego. Las vidas privadas de la familia se convirtieron en los últimos años en objetivo de la prensa del corazón, especialmente después de su participación en el reality de Telecinco Las Campos y de su proyección a través del ahora cancelado Sálvame. También su tormentosa relación sentimental con el humorista Bigote Arrocet, que pasó a ser conocido desde entonces por su verdadero nombre, Edmundo, le dio una enorme repercusión mediática a su faceta más personal. 

En mayo del 2017, el mismo año en que recibió la medalla de oro del mérito al trabajo, María Teresa Campos sufrió una isquemia cerebral, lo que supuso un punto de inflexión de su carrera. Ella no dejó de pedir un espacio para seguir trabajando frente a la pantalla en lugar de quedarse sentada en un sillón, pero esa oportunidad no llegó. Su último trabajo, en enero del 2021, fue La Campos móvil, un programa en el que entrevistaba a personajes de la actualidad en un autobús descubierto, pero que fue cancelado por su baja audiencia.