Ayuno intermitente: ¿eficaz para perder peso?

Esta propuesta dietética lleva tiempo entre nosotros, pero últimamente parece ganar adeptos entre las personas que buscan bajar de talla. Si estás pensando en sumarte a esta moda, hay algunas cosas que debes saber

Está en boca de todos desde que famosos como Elsa Pataky, Jennifer Aniston o Hugh Jackman confesaron que lo aplican en sus vidas y que les ha ayudado a perder peso. Para los no iniciados, esta práctica se basa en alternar períodos de ayuno programados con otros de ingesta de alimentos. Es decir, no comer durante horas o incluso días.

Aunque a muchas personas esto les pueda parecer una locura, hay algunos estudios que afirman que ayuno intermitente podría resultar de utilidad en diversos aspectos relacionados con la pérdida de grasa, una mejor salud o, incluso, una mayor longevidad. Pero entonces, ¿en qué quedamos? ¿Es mejor comer cinco veces al día o ayunar? Lo cierto es que se trata de una práctica bastante controvertida y hay profesionales que consideran que aún no hay investigaciones suficientes para alabar esta forma de organizar nuestra alimentación.

Hay varios métodos de ayuno intermitente, unos muchos más duros que otros. El más habitual es de 16 horas de ayuno y 8 horas de alimentación, aunque también hay quien prefiere comer con normalidad durante cinco días a la semana y ayunar los otros dos (la conocida como variante 5:2). Durante ese tiempo de descanso es fundamental mantenerse bien hidratado y, en general, están permitidas todas las bebidas que apenas aporten calorías, como el agua o el té (sin azúcar, claro).

Supuestos efectos en el organismo

Los defensores del ayuno intermitente aseguran que esta es una de las maneras más eficaces de perder peso, ya que “enseña” a nuestro cuerpo a emplear las reservas de glucógeno y grasa mejorando así los parámetros de salud. No obstante, la comunidad científica llama a la prudencia: no hay pruebas suficientes para afirmar que seguir esta práctica ofrezca mayores garantías que una dieta correctamente estructurada. Tampoco para asegurar que la restricción calórica temporal pueda ayudar a reducir los factores de riesgo de enfermedades como el cáncer, la obesidad, los problemas cardiovasculares o las enfermedades neurodegenerativas. Estos efectos aún no se han comprobado solventemente en personas, pues los estudios son escasos y no evalúan su efecto a largo plazo.

Lo que sí es cierto es que, mal aplicado, este modelo de alimentación puede causar mareos, dolor de cabeza y (lo que es peor) problemas de salud graves. No es apto para todos los públicos y debe hacerse siempre bajo supervisión médica y nutricional. Generalmente, no está recomendado para mujeres embarazadas, niños, personas con antecedentes de trastornos de alimentación o que padezcan alguna enfermedad crónica.

¿Qué comer después del ayuno?

Para muchas personas, uno de los principales atractivos del ayuno intermitente es que no elimina grupos de alimentos, como sí ocurre en la mayor parte de las dietas. Sin embargo, tampoco se trata de una pócima mágica para después poder darnos un atracón de grasas saturadas, azúcares y alimentos procesados, porque entonces no tendría ningún sentido.

Si te has decidido a probar suerte con el ayuno intermitente, debes cuidar lo que comes durante los períodos de ingesta. Es muy importante asegurar el consumo de frutas y verduras por su aporte de fibra y vitaminas, así como una cantidad suficiente de proteínas, a poder ser de carnes magras, pescados, huevos y lácteos. Y, por supuesto, los cereales y legumbres deben estar también presentes en cualquier dieta. Un delicioso pollo con almendras, unos tacos de lentejas o unos rollitos de repollo y langostinos son algunos ejemplos de recetas muy completas con las que romper esos períodos de ayuno. Porque, más allá de seguir tendencias en alimentación, lo verdaderamente esencial es tener hábitos saludables y que permanezcan en el tiempo. Esa es, sin duda, la mejor forma de mantenernos sanos y con un peso adecuado.

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