UN PROYECTO DE ALIMERKA

Con unos minutos de previsión o una alternativa lista para llevar, es más fácil comer bien sin depender de la improvisación

Después de varias horas al sol, bañándote, caminando por la orilla o jugando en la arena, el cuerpo acaba pidiendo comida, porque el hambre no entiende de vacaciones. Y es justo entonces cuando muchas veces comemos lo primero que encontramos, simplemente porque no habíamos pensado en ello antes de salir de casa.

Sin embargo, con la crema solar no pasa lo mismo porque nadie sale de casa sin ella, ni sin agua suficiente, ni sin la sombrilla o la silla plegada bajo el brazo e incluso, el libro.

Son gestos que ya tenemos automatizados, parte de la rutina de cualquier día de playa, revisados casi sin pensar mientras metemos las cosas en la bolsa; en cambio, la comida se sigue tratando como algo que ya se verá sobre la marcha, cuando el hambre apriete.

Preparar la comida también es preparar el día de playa

La comida merece el mismo espacio en la planificación que el agua o la protección solar y dedicar unos minutos a decidir qué vas a comer antes de salir evita que el hambre termine decidiendo por ti cuando ya estás en la playa.

Porque entonces la elección suele depender de lo que tengas más cerca: un quiosco, una máquina expendedora o cualquier opción rápida que encuentres de camino a la sombrilla, pero con varias horas de sol y calor, esas opciones rara vez son las que mejor sientan o las que más ayudan a disfrutar del resto del día.

Si el plan es prepararlo tú, no hace falta complicarse

Una vez que la comida entra en el plan del mismo modo que el resto de elementos, es fácil resolverla con fruta ya lavada y cortada, un puñado de frutos secos, garbanzos tostados o unas barritas caseras de avena.

Estas opciones pueden prepararse en diez minutos la noche anterior y aguantan perfectamente el calor sin necesidad de nevera ni de cocina en la propia playa.

Y funciona igual de bien para un adulto que para los niños, que suelen ser los primeros en reclamar algo de comer en cuanto aparece el aburrimiento; además, tener algo listo evita la negociación de última hora frente al quiosco más cercano.

Y cuando no llegas, también hay alternativas

Hay días en los que ni siquiera dispones de esos diez minutos, y con salir de casa a tiempo ya es suficiente; así que preparar la comida para la playa, simplemente, no entra en la agenda.

En estos casos, contar con una opción ya resuelta puede ser la solución para seguir disfrutando de una comida ligera y equilibrada. Para esos casos, la nueva sección Lo tienes hecho de Alimerka es tu aliada.

Esta iniciativa nace precisamente con la idea de ofrecer soluciones cómodas para ahorrar tiempo sin renunciar a la calidad, la variedad y el sabor.

Entre sus propuestas hay platos que encajan especialmente bien en una jornada de playa, como una ensalada de pasta, un poke de salmón o pollo o un sándwich delicious de cualquiera de sus variedades.

Estas opciones están listas para llevar, son fáciles de comer y han sido pensadas para resolver una comida sin tener que cocinar antes de salir de casa.

Al final, lo importante no es quién ha preparado la comida, sino haber pensado en ella antes de salir de casa, porque cuando la comida también forma parte del plan, el resto del día suele salir mucho mejor.