Frutas, verduras y otras preparaciones ricas en agua ayudan a mantener la hidratación y a reponer parte de los minerales que el organismo pierde con el calor
Una botella de agua es lo que imaginamos cuando pensamos en hidratarnos, y es una asociación lógica, sobre todo durante el verano, cuando el calor nos recuerda continuamente la importancia de beber con frecuencia.
Lo que se nos olvida es que una parte de la hidratación también llega a través de los alimentos, de modo que lo que ponemos en el plato puede contribuir tanto como el vaso que llevamos en la mano.
De hecho, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) estima que entre el 20 y el 30 % del agua que ingerimos cada día procede de los alimentos, especialmente de frutas y verduras.
Por eso, cuando las temperaturas suben o realizamos actividad física, no solo importa cuánto bebemos, sino también cómo completamos esa hidratación.
Cuando sudamos, no solo perdemos agua
Además del agua, con el sudor, el organismo también elimina minerales como el sodio y el potasio, fundamentales para mantener el equilibrio de líquidos, la función muscular y el funcionamiento normal del sistema nervioso.
Aunque en la mayoría de las personas basta con una alimentación variada para reponerlos, durante los días de más calor tiene sentido dar protagonismo a alimentos que, además de aportar agua, también contengan estos minerales de forma natural. Su falta puede notarse en forma de calambres musculares, cansancio o sensación de mareo, síntomas que suelen intensificarse cuando el calor y el ejercicio se combinan.
La hidratación, por tanto, no depende únicamente de acordarse de beber, sino de combinar el agua con alimentos frescos que ayuden al organismo a recuperar parte de lo que pierde con la sudoración, a lo largo del día.
Mucho más que cinco alimentos refrescantes
La sandía es uno de los mejores ejemplos ya que está formada por más de un 90 % de agua y aporta potasio, por lo que resulta perfecta como postre, en una macedonia o incluso combinada con queso feta; una ración de unos 150 gramos aporta cerca de 140 mililitros de agua, además de vitamina C.
Algo parecido ocurre con el pepino, cuyo elevado contenido en agua lo convierte en uno de los alimentos más refrescantes del verano; además de ser ligero, puede incorporarse fácilmente a ensaladas, bocadillos o cremas frías sin complicar la preparación de las comidas.
El melón ofrece un contenido de agua muy similar al de la sandía y aporta potasio y vitamina A, por lo que también resulta una opción muy interesante durante esta estación del año.
El gazpacho es una de las preparaciones más completas para los días de calor porque combina agua con verduras como el tomate o el pepino, que aportan vitaminas, minerales y compuestos antioxidantes.
El agua de coco, por su parte, puede ser una alternativa saludable para quienes buscan variar del agua de siempre. Esta refrescante bebida contiene potasio de forma natural y un contenido de azúcares inferior al de muchos refrescos.
Las aceitunas, las conservas de pescado o el queso fresco son también una buena fuente de sodio, un mineral que el organismo pierde con el sudor; además, son alimentos fáciles de incorporar a ensaladas, aperitivos o comidas ligeras de verano.
No hace falta cambiar la forma de comer
A la mayoría de estos alimentos que ya forman parte de nuestra dieta habitual, conviene darles un mayor protagonismo durante los meses de más calor o cuando realizamos actividad física intensa, porque además de ser refrescantes, contribuyen a completar la hidratación de nuestro organismo.
Una rodaja de sandía después de comer, un gazpacho como primer plato, pepino en una ensalada o unas aceitunas como aperitivo son formas sencillas de incorporarlos a la dieta sin modificar los menús habituales, y lo ideal es repartirlos a lo largo del día, en el desayuno, la comida y las meriendas, en lugar de concentrarlos en una sola comida.
En resumen, mantenerse bien hidratado, cuando hace calor, no consiste solo en beber más agua, sino también en aprovechar los alimentos que ayudan a reponer parte del agua y de los minerales que el organismo pierde con el sudor.
La próxima vez que prepares la lista de la compra durante el verano, ya sabes qué productos merece la pena no olvidar.