30 may 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Este nuevo director de La Voz de Asturias que ustedes intuyen m嫳 que ven --pues no le gustan los focos-- no es, ni mucho menos, un reci幯 llegado. Parafraseando el cuento del dinosaurio de Monterroso, hace 21 a隳s, cuando despert en La Voz, m嫳 verde que Alfredo Landa en Alemania, 聲gel ya estaba all. Entonces le o por primera vez su mantra: 俟oy redactor jefe. Es lo que me gusta, lo que de verdad quiero ser. No incumpli su autopromesa: s鏊o cambi de nombre el cargo cuando no tuvo m嫳 remedio y sigui haciendo lo mismo en otro escenario. Podr燰 decir que alguna vez pens que 聲gel es como el soldado japon廥 que no rindi su isla solitaria despu廥 de la capitulaci鏮, que sigui a隳s y a隳s esperando al enemigo, parapetado, amotinado contra el tiempo y la l鏬ica. Afilando la katana y rumiando sue隳s de victoria. Pero el nico enemigo que en realidad tiene el periodismo es el periodismo, y aunque 聲gel haya seguido al pie del ca嚧n, ahora pienso m嫳 en 幨 como una mezcla imposible de Maturin, el m嶮ico naval de las novelas de Patrick O?Brian, y el sabio de Hortaleza. Tal vez porque en su largo viaje nunca ha terminado de enjuagar de su acento un punto castizo: lleg del Madrid garbancero, del que nunca reneg, como yo, y encaj en Asturias, que abraz sin reservas y a la que considera ya su verdadera patria.

No voy a dedicar mucho espacio ni nombrar a m嫳 de un pol癃ico infame que nos puso palos en las ruedas y que ahora estar rabiando por este retorno, si es que no est en la c嫫cel o el olvido, ni menos an a algunos empresarios codiciosos y estafadores que nunca debieron posar sus zarpas sucias sobre La Voz. No escrib en aquella ocasi鏮; me dan grima los obituarios y los dejo para otros m嫳 proclives al drama, y tampoco lo har ahora. Es m嫳 valioso y escaso el silencio. En el intermedio desde el doloroso cierre de La Voz, 聲gel escribi un gran libro (La reconversi鏮 humana, Ed. Trea) y volvi a la batalla despu廥 de los anuncios casi sin despeinarse. Ole.

No se dejen enga鎙r por su risa explosiva y su cordialidad. Es duro como la piel del demonio, nunca se deja poner un bozal frente al poder, aunque usa una lealtad a veces casi absurda con amigos y ajenos. Y es testarudo si cree tener la raz鏮 en un titular como un terrier hambriento con un hueso. Seguramente que en estas cerca de tres d嶰adas de profesi鏮 se ha ganado enemigos, no muchos, pero s muy tontos, indolentes o incompetentes para trabajar a gusto con alguien como 幨. Lo que tambi幯 pienso es que incluso ellos le reconocen su enorme capacidad. Y no iba para periodista, sino para cineasta: eso que gan el periodismo. Lleg para escribir historias pero de las verdaderas, y para darles forma y sentido y ofrec廨selas a la gente en bandeja.