Note 7, el mejor móvil de la historia

Javier Armesto Andrés
Javier Armesto CRÓNICAS DEL GRAFENO

OPINIÓN

13 oct 2016 . Actualizado a las 08:08 h.

A finales de agosto asistí a un briefing organizado por Samsung para presentar el nuevo Note 7. La impresión que nos dejó a todos los periodistas especializados que allí estábamos era que la compañía coreana había logrado la cuadratura del círculo, el smartphone perfecto. Un terminal con un diseño increíble, construido en aluminio y cristal (durante años uno de los fallos de Samsung fue apostar por carcasas de plástico, más ligeras pero que no aportaban la imagen de alta gama que se necesitaba para plantar cara al iPhone) y con los bordes de la pantalla y la cubierta trasera simétricos y suavemente curvados. 

El móvil tenía unas características absolutamente fuera de serie, como un panel táctil de 5,7 pulgadas con resolución Quad HD (cuatro veces la alta definición) y 518 ppi (el iPhone 7 Plus tiene 401 ppi o puntos por pulgada), una cámara con apertura f/1.7 (f/1.8 el teléfono de Apple) o autenticación biométrica mediante escáner del iris: se podía desbloquear con la mirada, un sistema todavía más seguro que la huella dactilar. El Note 7 cumplía la norma IP68 de resistencia acuática, superior a la del iPhone 7: no solo se podía sumergir durante más de media hora a un metro de profundidad, sino que era plenamente operativo bajo el agua, y así nos lo demostraron in situ escribiendo, haciendo dibujos con el S Pen y enviando emails con el móvil dentro de un recipiente lleno de líquido.

Entre las especificaciones figuraba también una batería de 3.500 mAh, con capacidad de carga inalámbrica y función Quick Charge, que permite recuperar la autonomía del terminal un 38 % más rápido. Al final, este ha sido el talón de Aquiles de Samsung y puede que de toda la industria. Las baterías han evolucionado muy poco desde hace una década y seguimos teniendo que enchufar el móvil cada noche aunque no hayamos hecho un uso intensivo de él. La tormenta está ahora sobre Seúl, pero es probable que el batterygate suponga un impulso a la investigación y el desarrollo de nuevas formas de alimentar los dispositivos electrónicos. Volveremos a cargarlos una vez por semana, o incluso una vez al mes; las baterías serán más seguras y no supondrá un peligro llevar el teléfono en el equipaje de mano en un avión. Si finalmente eso se consigue, el sacrificio del Note 7 no habrá sido en vano y podrá ser considerado sin duda como el mejor móvil de la historia.