Un futuro deseable del agro astur y de su naturaleza ganadera

OPINIÓN

21 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

El campo asturiano tiene que ser una apuesta global de toda la sociedad asturiana. Todos tenemos que tomar conciencia de su importancia y tener una fe fundada en nuestras posibilidades. Cualquier sociedad que se precie y tenga esa posibilidad debe basar su economía en el sector productivo y, en particular, en la producción de alimentos, para después desarrollar los otros sectores con el mayor fundamento posible. La soberanía alimentaria es un derecho de la población, una estrategia política inteligente y un motor económico clave; y un seguro en tiempos de crisis. Hay que apostar por el sector productivo rural de forma rotunda e inequívoca.

Debemos tener identidad e ideas propias. No queremos que nuestros representantes se limiten a repartir fondos europeos y a implantar estrategias ideadas en Bruselas. ¿Quiénes somos? ¿Cuál es nuestra tierra? ¿Qué queremos hacer? ¿Qué hacemos bien? ¿Qué podemos mejorar? ¿Qué podemos incorporar? Los asturianos decidiremos, velando ante los gobiernos estatal y europeo por nuestros intereses, y después adaptaremos las circunstancias exógenas a nuestra realidad. Pero somos los ciudadanos de a pie los que tenemos que merecerlo, los que tenemos que comenzar a moldear esta renovada identidad.

Pinceladas generales a una visión del desarrollo rural asturiano

El desarrollo rural tiene que basarse siempre en el aspecto productivo agropecuario. La producción de alimentos debe ir acompañada por un buen plan territorial que repercuta en favor del bienestar de las aldeas y del desarrollo de pequeñas industrias «blandas» de transformación (alimentos, madera, biomasa…). En Asturias no existe ni siquiera un plan forestal en marcha. Sí existe una normativa extremadamente axfisiante que dificulta el desarrollo de cualquier iniciativa que fomente la diversificación y la autogestión. Además, conviene introducir otras alternativas no agropecuarias, siempre secundarias, como el eco-agro-turismo, las ciber-profesiones, la generación local de energía, etc. Nos centraremos en el aspecto agrario de la producción.