Así te timan en Internet


Las plataformas de compraventa por Internet han revolucionado la forma de hacer negocios y dinamizado la economía doméstica. Millones de usuarios se lanzan a rebuscar en sus trasteros para encontrar algo que no usan desde hace años y tratar de convertir las telarañas en un beneficio pecuniario. Y millones de personas recurren a tiendas como eBay, Vibbo o Wallapop para hacerse con esos objetos de segunda mano, a la caza de gangas o por ahorrarse unos euros.

Desgraciadamente, a esas plataformas también acuden delincuentes que saben que tienen ante sí una gigantesca base de potenciales víctimas y que cuentan con la impunidad y el anonimato que proporciona la Red. Anteayer estuve a punto de experimentarlo: puse un artículo a la venta en uno de esos mercadillos virtuales y antes de que pasaran 24 horas recibí un mensaje de una supuesta interesada, «Rosa M». Me dijo que le parecía bien el precio y que me daría 20 euros más en concepto de gastos de envío. Y ya, sin más dilación, me pidió mi número de cuenta, mi email y mi número de WhatsApp.

De entrada me extrañó que no practicase el deporte nacional del regateo. En su perfil ponía que era de Salamanca, pero no tenía otros objetos a la venta, ni historial, ni valoraciones por parte de otros usuarios. Aún así decidí seguirle el juego, que terminó cuando recibí un mensaje suyo desde un móvil con prefijo de Nigeria (+234). Una rápida búsqueda en Google me permitió descubrir que «Rosa M» tenía cuentas pendientes en numerosas provincias.

Básicamente hay tres modalidades para estafar al incauto. La primera es mediante phising: te llega una supuesta comunicación electrónica de tu banco (por eso piden el email) que avisa de que el dinero está en la cuenta y de que envíes el artículo. La segunda consiste en mandar más dinero del acordado y pedir (antes de que puedas hacerlo efectivo) que le devuelvas la diferencia. Y la tercera es la más peligrosa: ponen un anuncio falso con un objeto similar a la venta y dan al comprador los datos de tu cuenta; si recibes el dinero y envías el artículo (a la dirección que te da el timador), habrás perdido lo que vendías y el comprador, que también ha sido engañado y no ha recibido nada, te denunciará a ti. Avisados estamos.

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