Gente normal

Tuco Cerviño a Pablo Iglesias: «Soy gente normal» En Vía V, la tertulia de actualidad moderada por Fernanda Tabarés, ocurrió hace cuatro años un encontronazo que hoy tiene mucho sentido. Cerviño, diputado del PSdG, no estaba dispuesto a que Iglesias lo incluyese en la «casta» contra la que predicaba

Llegó al plató después de un mitin en el que el vendaval Podemos empezaba a soplar justo antes de aquellas elecciones europeas en las que irrumpieron como una alternativa emocional en tiempos de desazón. Todavía era un tipo con el magnetismo que sugieren los periféricos y sin las hechuras pretenciosas de estrella del rock que después vimos, cuando quería asaltar los cielos dando mítines en rap. Era rápido, educado y culto y enseguida desplegó el goloso mapa teórico que millones de ciudadanos le compraron en aquellos días de náusea. Se dirigía a la «gente normal» que no tenía cuentas en Suiza, áticos de 600.000 y, literalmente, «chalés en Valdemoro». Aquellos mandamientos de la normalidad indignaron a Tuco Cerviño, ex diputado del PSdG que participaba en aquel programa de televisión. Al socialista le salió la chaqueta de pana, la sanidad pública e Isidoro. Con el mejor legado del Partido Socialista en la cabeza, desplegó un latigazo indignado y dolido hacia Pablo Iglesias que resultó inútil; aquellos días todavía le salía todo bien al joven político. Cerviño se reclamaba una y otra vez con un afligido «yo soy gente normal» que sonaba mortificado e inconsolable. Pero su reclamación chocaba con la indolencia feliz del joven Iglesias, implacable en el reparto de plantillas de normalidad y champús anticasta.

Aquellos días Pablo Iglesias dejó dicho quién era la gente normal. Precisó, casi feroz y con los detalles del más minucioso amanuense, quién era pueblo y quién despreciable ralea. Apenas cuatro años después, según su propio manual, él ha dejado de ser normal. Pero con las fotos de su dacha rebanándole la credibilidad tiene derecho a indignarse como aquel día lo hizo un ofendido Cerviño. La normalidad va de otra cosa, se puede conservar hasta con un chalé en la sierra y aquel populismo de Alcampo resultó ser un gran error que Podemos está empezando a pagar.

Iglesias y Montero ponen sus cargos en manos de las bases por la crisis del chalé

La Voz / Agencias

Consultarán a los inscritos de Podemos si deben seguir en sus puestos o dimitir

«¿Consideras que Pablo Iglesias e Irene Montero deben seguir al frente de la secretaría general y de la portavocía parlamentaria de Podemos?». Esta será la pregunta a la que deberán responder los inscritos del partido después de que su secretario general y la portavoz parlamentaria del grupo de Unidos Podemos decidieran este sábado poner sus cargos en manos de las bases de su formación tras la polémica desatada por la noticia de que han adquirido un chalé en la sierra madrileña que les ha costado más de 600.000 euros y para lo que han suscrito una hipoteca por 540.000 euros, a pagar en treinta años, y en unas condiciones bastante favorables.

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