Enhorabuena a quienes hacen posible un mundo mejor


Como cada otoño, la entrega de los Premios Princesa de Asturias concede al Principado el privilegio de ser el escenario que reúne a quienes encarnan los mejores valores del ser humano. Los galardonados, hombres y mujeres excepcionales por su labor individual o colectiva, llegan a nuestra tierra con el aval de sus logros extraordinarios, de sus contribuciones a los avances en sus respectivos campos. Traen también consigo esperanza, la que da la certeza de que hay quienes, como ellos, sitúan como guía vital el objetivo de hacer posible un mundo mejor. Enhorabuena y bienvenidos. Es un honor recibiros, como lo ha sido ser vicepresidente del patronato de la Fundación. Para esta institución, que tanto representa para nuestra comunidad, toda mi gratitud, reconocimiento y afecto personal.

La de este año será de nuevo una ceremonia que homenajeará a la solidaridad y a la justicia, al arte y a la cultura, a la ciencia y al pensamiento, al afán de superación y a la concordia. Talentos y virtudes representados en los premiados, símbolos de esfuerzo y perseverancia, de entrega a sus respectivas disciplinas siempre desde el compromiso con la sociedad. Como Martin Scorsese, Premio de las Artes, figura indiscutible del cine contemporáneo. Tras cinco décadas de producción continuada, se le distingue no solo como a uno de los directores más destacados del movimiento de renovación cinematográfica surgido en los años setenta del siglo XX. También por la intensa tarea de recuperación y difusión del patrimonio cinematográfico histórico en todo el mundo, a través de proyectos como The Film Foundation y World Cinema Project.

Si Scorsese ha hecho de su trabajo, contar historias a través del cine, la verdadera pasión de su vida, a Alma Guillermoprieto, Premio de Comunicación y Humanidades, su oficio, el periodismo, le parece la manera más emocionante de vivir el mundo. Elegida por el jurado por su capacidad para trasladar realidades complejas como la de Iberoamérica a través de una escritura clara y rotunda, en esta periodista mexicana de investigación, de larga trayectoria profesional y enorme coraje, coinciden los rasgos más positivos del periodismo en la sociedad contemporánea y destaca su tarea en el ámbito de la comunicación anglosajona, que ha contribuido a tender puentes en todo el continente americano.

El modo de promover la reflexión sobre el mundo en el que vivimos hace del trabajo de Michael J. Sandel, Premio de Ciencias Sociales, una obra ejemplar. Su defensa de una justicia orientada al bien común, en la que los gobiernos puedan intervenir para evitar los excesos de la economía de mercado y las desigualdades sociales, ha quedado plasmada en diversos libros traducidos a más de 23 idiomas. Algunos de estos títulos, como Justicia. ¿Hacemos lo que debemos? o Lo que el dinero no puede comprar: los límites morales del mercado, nos permiten tener una idea de su línea de pensamiento filosófico. Destaca el jurado otra singularidad en su figura: haber llevado su enfoque deliberativo a un debate de ámbito global, pues además de su tarea como profesor y de su extensa producción escrita, ha sido capaz de trasladar la discusión sobre sus planteamientos a multitud de foros en la red, a través de los que se fomenta la participación ciudadana y la puesta en común como una ventana hacia la resolución de nuestras diferencias como sociedad.

A entender de dónde venimos ha dedicado buena parte de su vida el científico sueco Svante Pääbo, Premio de Investigación Científica y Técnica. Profesor de Biología Molecular Evolutiva en la Universidad de Leipzig y director del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, es el mayor experto mundial en la recuperación de material genético de seres humanos que vivieron hace decenas de miles de años, el hombre que obtuvo el primer genoma de una especie extinta. No será esta la primera vez que está en Asturias. A nuestra tierra llegó hace unos años para conocer la cueva de El Sidrón: los análisis de ADN de los neandertales de esta cavidad, junto a los de Vindica, en Croacia, han sido esenciales para obtener el genoma de esta especie.

Si Pääbo ha abierto un nuevo campo de investigación, la paleogenómica, y sus relevaciones obligan a reescribir el relato sobre la evolución de nuestra especie, las gestas de hombres como Reinhold Messner y Krzysztof Wielicki, Premio de los Deportes, han grabado para siempre sus nombres en la historia del alpinismo. Ambos reúnen trayectorias deportivas difícilmente superables: Messner, primer hombre que conquistó la cima de los 14 ochomiles sin oxígeno artificial, y Wielicki, primero en escalar tres ochomiles en invierno, encarnan la capacidad de superación del ser humano. El jurado ha destacado además su labor social, humanitaria y de divulgación de los valores del alpinismo, que les ha convertido en un ejemplo para la humanidad.

Fred Vargas, Premio de Las Letras, ha alcanzado la cumbre literaria a través del género de la novela negra, de la que es referencia a través de personajes como el comisario Adamsberg. Su capacidad para construir historias complejas y sorprendentes, con desenlaces en los que nada acaba siendo lo que parecía y con los que en ocasiones su obra parece combatir contra las certezas, contra la idea de las verdades absolutas, confieren a su narrativa una originalidad extraordinaria. Fred Vargas, pseudónimo de Fréderique Audoin-Rouzeau, que incluye entre otras referencias de su currículo las de medievalista y arqueozoóloga, representa, a juicio del jurado, la revitalización de la novela de intriga hasta el punto de componer una obra de proyección universal.

La estadounidense Sylvia A. Earle recibe este año el Premio de la Concordia por su entrega, durante más de seis décadas, a la investigación de los océanos. Su trabajo en el estudio y conocimiento de los fondos marinos ha sido y es fundamental en la toma de conciencia sobre uno de los desafíos medioambientales de nuestro tiempo, la conservación de los mares en grave riesgo por la acumulación de plásticos y vertidos contaminantes, que amenazan la biodiversidad en todo el planeta. La trascendencia de la tarea de esta oceanógrafa, investigadora y docente, escritora además de varios libros de divulgación y de más de 200 publicaciones de diversa índole, es indiscutible. Conocida como «la dama de las profundidades», la Biblioteca del Congreso de EEUU la ha reconocido como una «Leyenda Viva», ha sido galardonada con el Premio Internacional de la Sociedad Geográfica Española y la revista Time la ha bautizado como «heroína del planeta».

De heroico puede calificarse también el trabajo de Amref Health Africa, Premio de Cooperación Internacional. Fundada en Kenia en 1957 para proporcionar atención quirúrgica de calidad a las poblaciones más remotas y desatendidas del este de África, desde 2005 la organización trabaja la formación a distancia a través de dispositivos móviles, desarrolla programas para fortalecer capacidades locales en la lucha contra el sida, la tuberculosis o la malaria e impulsa acciones de sensibilización social y cultural para erradicar la mutilación genital femenina. Llegan a las poblaciones más vulnerables y remotas que no tendrían acceso regular a servicios sanitarios, en particular, a través de avionetas-ambulancia (flying doctors). El balance de la actividad de este colectivo habla por sí solo: presente en una treintena de países, ha atendido en sus sesenta años de existencia a unos 110 millones de personas y formado a doce millones de trabajadores de la salud.

Pueblo Ejemplar 2018. La vigésimo novena edición de este galardón reconoce la labor de los vecinos de Mual, en Cangas del Narcea. Con apenas un centenar de personas censadas, este pueblo de la parroquia de Veiga de Rengos es prueba del fruto que da el trabajo en común, la suma de esfuerzos a favor del beneficio conjunto. El mérito es indiscutible: mantener tradiciones y recuperar patrimonio, mejorar las condiciones de vida en un entorno privilegiado y crear las condiciones necesarias para revitalizar una localidad que canaliza su tarea colectiva a través de las asociaciones Cultural, Deportiva y de Mujeres, que reúnen casi doscientos socios, superando con creces a la población habitual. Tal y como ha destacado el jurado, Mual ha escrito además una historia excepcional de coexistencia con su entorno natural, llevando a cabo una tarea fundamental en la protección del bosque que recibe igual denominación que la propia localidad. Desde ahora, su nombre queda oficialmente también inscrito en la nómina de pueblos a los que sus vecinos han convertido en ejemplares, en modelos a seguir, en lugares en los que la palabra convivencia adquiere su pleno significado.

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