Nos lo dijo en la pasada edición de los Premios Princesa de Asturias S. M. el Rey: «Nuestros Premios nos inspiran esperanza; nos muestran el profundo significado tanto de la libertad creadora, del amor al conocimiento, al arte y a la cultura, como de la solidaridad y la justicia; y dan testimonio de la importancia del esfuerzo, de perseverar en el buen camino para culminar las obras valiosas, las que más duran y merecen la pena». Estas afirmaciones del Rey son las que, un año más, vuelven a nuestra mente para ensalzar y reconocer la obra de los premiados. Sus nombres se suman a una nómina que está repleta de personalidades e instituciones eminentes. Gracias a ella podemos rastrear la historia de una institución que ha ido creciendo en prestigio y reconocimiento año a año, desde aquel 1980 en el que convocó por vez primera los galardones. El paso del tiempo ha consolidado la tarea de la Fundación. Una tarea, por otra parte, siempre responsable y rigurosa. Desde que el pasado mes de abril accedí a la Presidencia de la institución, he podido confirmar muchas de las cosas que ya conocía de ella. Y la primera es, precisamente, que para nosotros los premiados son los protagonistas, el centro de nuestras preocupaciones y actividades. Porque son símbolos de todas aquellas virtudes que, humildemente, nos gusta poner de relieve, ensalzar y considerar como medulares para la sana convivencia y el desarrollo social.

Porque los premiados en esta edición son, de nuevo, personas e instituciones con una trayectoria profesional marcada por la excelencia y una dedicación absoluta. Así sucede con el Premio de las Artes, el cineasta estadounidense Martin Scorsese, figura indiscutible del séptimo arte, autor de películas inolvidables como Taxi Driver o Toro Salvaje; o con la periodista mexicana Alma Guillermoprieto, a quien se ha otorgado el Premio de Comunicación y Humanidades. Comprometida con la realidad iberoamericana desde sus inicios en el periodismo, se ha convertido en un referente en el ámbito de la comunicación anglosajona y en una de las mejores reporteras del mundo. La ONG Amref Health Africa y su oficina en España, Amref Salud África han recibido el Premio de Cooperación Internacional por su trabajo desde hace 60 años con esfuerzo y dedicación sobresalientes en la ayuda y refuerzo de los sistemas locales de salud en el continente africano. Conocida por sus flying doctors, avionetas-ambulancia que llevan los cuidados médicos urgentes a los lugares más recónditos e inaccesibles, tiene también en marcha proyectos e iniciativas decisivos, como la lucha contra la ablación femenina.

El Premio de los Deportes ha recaído en dos alpinistas míticos: el italiano Reinhold Messner y el polaco Krzysztof Wielicki. Sus gestas deportivas son ya historia del himalayismo y ambos son también símbolos de solidaridad, compañerismo y heroísmo en la montaña. La escritora Fred Vargas ha recibido el Premio de las Letras por la originalidad de sus tramas policíacas, la ironía, la profunda carga cultural y la desbordante imaginación de sus obras. Encarna, a juicio del jurado, «la revitalización de un género, la novela de intriga, al que ha sumado, brillantemente, novedosas piezas, atmósferas y espacios hasta componer una obra de proyección universal». El Premio de Ciencias Sociales, el filósofo y profesor estadounidense Michael J. Sandel, destaca por su visión pública de la justicia, por su obra sobre los fundamentos de la democracia y por la defensa de las virtudes públicas y el pluralismo de las concepciones del bien. Todo ello con amplio eco en la red y trasladando su enfoque a un debate de ámbito global. Nuestro premiado en Investigación Científica y Técnica, el biólogo sueco Svante Pääbo, ha trabajado con enorme tesón, con auténtica pasión en el estudio del ADN de los homínidos extintos, abriendo un nuevo campo de investigación, la paleogenética, gracias a la cual ha demostrado la relación entre los neandertales y nuestra especie o la existencia de un grupo de homínidos que desconocíamos, los denisovanos. Por último, Sylvia A. Earle, Premio de la Concordia, es mundialmente conocida por su ya larga trayectoria de protección de los mares, por su lucha para erradicar todo lo que los está destrozando y por su defensa a ultranza de la puesta en marcha de proyectos y programas encaminados a la sostenibilidad y la protección medioambiental.

También nos sentimos muy orgullosos de nuestro Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias, que Sus Majestades los Reyes entregarán el sábado a los vecinos de Mual, en Cangas del Narcea. Esta hermosa zona de Asturias es también un ejemplo de los beneficios que la protección de la naturaleza, su cuidado, aporta a todos. Un ejemplo a seguir de espíritu positivo, de asociacionismo y de solidaridad. Al entregar a los galardonados nuestros premios creemos estar haciendo una llamada de atención sobre algunos de los más graves problemas que nos acechan. Al agradecerles su dedicación y su esfuerzo, deseamos que su ejemplo nos sirva para seguir trabajando por un mundo mejor.

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Inspirando esperanza