Que nos da igual, Cristina


Parece que la única que no se ha enterado de que ya a nadie le quita el sueño el vestido de la Pedroche es ella, la propia Pedroche. Y eso que este año dice que llevará dos -que alguien se apiade de nosotros-, uno para la península y otro para Canarias. En toples y a lo loco lleva unos cuantos días tratando de reavivar la llama del share. La hemos visto en falda, con lentejuelas y hasta con un vestido confeccionado a base de bolas de Navidad. Ha dicho que será transparente, el más diferente que hayamos visto jamás. El más brillante. El más Pedroche.

Ha contado que, una vez más, tendrá que buscar la forma de que a su marido le entre el anterior en el cuerpo para hacerse la foto del año después. «Será una creación nocturna», «un vestidazo, con clase y elegancia», ha dicho en sus múltiples apariciones en programas y revistas. Ha proclamado de nuevo a los cuatro vientos que puede vestirse como quiera, que lo hace para demostrar que es una mujer libre a la que le resbalan las críticas. Libre de todo, menos de la adicción al audímetro.

Cristina, que nos da igual. Que incluso existen algunos extraterrestres que el lunes a las 23.59 estarán pendientes, más que nada, de las uvas. Y hasta se atreverán a vestirse de fiesta en un momentito. Y sin que se entere nadie.

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