El Halloween de la Manada


De miedo, así estuvo la Justicia este Halloween. No fue necesaria la intimidación, solo la ley de la inercia, para que la Audiencia de Barcelona encajase la laxitud de un Código Penal que deja a la interpretación qué es y qué no violación. El jolgorio se convirtió en espanto ya con el primer juicio a la manada del San Fermín.

La Justicia es la víctima de la letra torcida de la mala educación. ¿Debería establecer la ley que toda penetración sin consentimiento es violación? Cambien, para ser exactos, la redacción de la ley. Y de paso, el código moral de patacón.

La serie Creedme, Pulitzer en el 2016, ilustra la sensación de desamparo que nos dejan los agentes de la ley que no entienden per se que el trauma de una violación altera el relato. Desamparo deja la sentencia de la Manada de Manresa, que atenúa la barbarie para que entre en el renglón. Quizá hay que sentir el peso de la toga para saber... Ante el clamor social, Juezas y Jueces para la Democracia han defendido que «el Tribunal de la Sección 22.ª de la Audiencia Provincial de Barcelona ha cumplido de manera impecable con los deberes constitucionales que le incumbían» al calificar la atrocidad de Manresa de abuso sexual. «No cabe un margen de discusión razonable, no existiendo alternativa típica posible», señaló la asociación. La alternativa debería ser ya la prioridad. Para que la broma no se repita más. Para ver si somos hombres con el valor de respetar a una mujer.

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