Los racistas me ponen negra


Al bueno del rey Baltasar le han querido quitar su tez negra y la postal de Vox ofrece la peculiar estampa, nada tradicional y muy poco cristiana, de tres magos de Oriente muy suecos. Y enseguida nos han querido colar la marca blanca de un rey que siempre ha jugado un papel estelar y tan necesario para los niños de un mundo en el que hace años era poco común tener un negro delante. Baltasar siempre era una excepción, pero también la pieza clave para armar un Belén como Dios manda. Pero ni eso se ha respetado en esta postal vergonzosa, pero no muy alejada de la forma de percibir el mundo de una mayoría blanca que en su coloquialidad de primer mundo guay está constantemente lanzando por la boca su estructura mental. E igual que el lenguaje nos estruja con su machismo, también lo hace con un racismo que se ha incorporado con naturalidad: «¡El negro ese! El negro que juega en tal equipo; el negro que canta en tal grupo; la negra que salía en aquella peli...». Y aunque sabemos que negro y negra son palabras que llevamos con orgullo todos los negros, aunque seamos blancos por fuera, ya va siendo hora de que a estas alturas del siglo XXI, cuando vamos a iniciar el 2020 atendamos y cuidemos la diversidad racial. Que negro no es una manera de definir ni calificar a un ser humano, igual que blancos, blancos de pura cepa no existen. Todos venimos de Lucy y no queremos perder a Baltasar.

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