Feijoo se apunta con los vascos

Fernando Salgado
Fernando Salgado LA QUILLA

OPINIÓN

11 feb 2020 . Actualizado a las 08:21 h.

Después de su ejercicio de estrabismo, con un ojo mirando a Barcelona y el otro pendiente de Madrid, Urkullu ha convocado las elecciones vascas para el 5 de abril. Evita que coincidan con las catalanas, todavía sin fecha tras la convocatoria en diferido realizada por Torra, y elude las incertidumbres que se ciernen sobre la tramitación de los Presupuestos del Estado, cuya aprobación dependerá de Esquerra Republicana. Sortea riesgos, ahora que las aguas bajan tranquilas en el País Vasco.

Inmediatamente después del anuncio, las miradas se han posado en Núñez Feijoo. Y aunque en un primer momento echó balones fuera con un toque de ironía —haría «lo mejor para Galicia», se alegraba de que la oposición estuviese «preparada»—, todos intuíamos que habría fumata blanca: elecciones en Galicia el 5 de abril. Tampoco al presidente de la Xunta, ahora que Galicia semeja una balsa de aceite y tal vez la oposición no esté tan preparada como dice, le gusta asumir riesgos. No vaya a ser que se desate alguna marejada en los próximos meses.

Aparte de las razones esgrimidas en su comparecencia, el presidente de la Xunta tenía una motivación psicológica para decidirse: los mismos días en que cosechó sus tres mayorías absolutas, en 2009, 2012 y 2016, también los vascos acudían a las urnas. Siempre le fue bien cuando las elecciones gallegas coincidieron con las vascas. Cosa que no puede decirse de sus colegas vascos. De hecho, Feijoo conoció durante su triple mandato a tres lendakaris diferentes: Ibarreche, Patxi López y Urkullu. A nadie sensato, que gana siempre con el mismo número, se le ocurre cambiarlo y tentar la suerte. Y a un conservador, menos.