No se trata de pedir perdón


Parece que Plácido Domingo trata de salirse de rositas con su petición de perdón a las mujeres a las que acosó sexualmente, y los tiros no deben ir por ahí. Todo acoso sexual debe ser investigado y, en su caso, el culpable condenado. Pero para que eso ocurra las mujeres víctimas de tan nefando delito deben ponerlo en conocimiento de las autoridades judiciales con la presentación de la correspondiente denuncia ante el oportuno juzgado de instrucción, o, aún mejor y más efectivo, ante el juzgado que ese día esté de guardia.

Nuestro Código Penal, en su artículo 184, recoge este delito en el sentido de condenar a penas que pueden ir desde tres meses a un año de prisión, o a una multa, en función de la vulnerabilidad de la víctima a quien «solicitare favores de naturaleza sexual en el ámbito de una relación laboral, docente o de prestación de servicios, continuada o habitual, y con tal comportamiento provocare a la víctima una situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante».

Si alguna mujer en su trabajo se siente acosada por un jefe que pretende, prevaliéndose de su cargo, conseguir lo que nunca conseguiría de otra forma, debe denunciar. Por ella y por el resto de sus congéneres. Reiterada jurisprudencia del Tribunal Supremo versa sobre este delito buscando denodadamente, con la aplicación estricta de nuestro ordenamiento jurídico, poner fin de una vez por todas a este tipo de acosos mucho más frecuentes de lo que la mayoría de la gente se puede imaginar.

Aun así, y en mi opinión, las penas resultan excesivamente bajas, pues no resulta de recibo que por martirizar a una subordinada en el trabajo el macho alfa de turno se pueda ir para casa con una simple multa de seis meses, como recoge el precitado artículo 184 del Código Penal.

Comentarios

No se trata de pedir perdón