Las mascarillas son un adorno


Todo el mundo tiene derecho a creer lo que quiera y a quién quiera. Fernando Trueba, cuando fue a recoger el Oscar por Belle Epoque, dijo aquello de «me gustaría creer en Dios para darle las gracias, pero solo creo en Billy Wilder, así que gracias, señor Wilder». Yo también adoro al autor de El crepúsculo de los dioses, Sabrina, Con faldas y a lo loco, El apartamento, Uno, dos tres, Irma la dulce, Primera plana -y no sigo porque me quedo sin columna-; pero estos días en quien creo firmemente es en Adolfo García-Sastre. Este burgalés, director del Instituto de Salud Global y Patógenos Emergentes en la escuela de medicina del Hospital Monte Sinaí, de Nueva York, es uno de los científicos españoles más reputados a nivel mundial. El año pasado fue elegido miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, un reconocimiento que se otorga a aquellos que han hecho «logros distinguidos y continuos en la investigación» y que solo se concede a un número muy limitado de extranjeros. Lleva un cuarto de siglo estudiando la biología molecular de los virus de la gripe, es catedrático de Microbiología, director del Centro de Investigación sobre la Patogénesis de la Influenza (CRIP, un centro de excelencia financiado por el Departamento de Salud norteamericano)... y no sigo porque me quedo sin columna.

Pues bien, García-Sastre ha dicho en varias ocasiones -la última, hace unos días, a preguntas de Íker Jiménez-que probablemente la cifra de infectados por el coronavirus en España sea diez veces superior a la oficial. Y que eso significa que la tasa de mortalidad, aun suponiendo que los fallecidos sean unos cuantos miles más que los que dice el Gobierno, sería «como un año duro de gripe», tal y como explicó el virólogo en otra entrevista.

Pueden creérselo o no. Yo, por ejemplo, no creo en las mascarillas y mucho antes de que Fernando Simón desacreditase ayer su eficacia. La mayoría son efectivas durante un día, y las quirúrgicas durante cuatro horas. Somos 47 millones de españoles: ¿alguien piensa que hay 47 millones de mascarillas en el mercado para reponer cada 24 horas o menos? Obviamente, se reutilizan. Comprendo que muchas personas se sientan seguras o quieran evitar una multa, pero lo que llevan puesto es un adorno.

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Las mascarillas son un adorno