Los líderes se bajan el sueldo en la crisis del coronavirus


Los líderes en épocas de crisis juegan un papel fundamental no solo por lo que dicen, sino por lo que hacen. Sus acciones hablan más alto que sus palabras para crear un clima de confianza. En los momentos de máxima incertidumbre con la crisis el coronavirus, un pequeño grupo de altos directivos han decidido reducirse su salario. Primero fue la presidenta del Banco de Santander, Ana Botín, y el consejero delegado, José Antonio Álvarez, quienes decidieron reducir sus salarios a la mitad. Después, le siguió el presidente de Iberia, Luis Gallego, que renuncia igualmente al 50% de su retribución. También el presidente de Inditex, Pablo Isla, anunciaba una bajada de su salario de 35% y el 50% de su bono anual.

¿Por qué otros directivos deberían seguir este ejemplo? Hay razones morales y empresariales para que un nuevo líder surja con el covid-19. No es solamente una cuestión de responsabilidad social, sino también una forma de proteger la situación financiera de la empresa contra el coronavirus.

Primera razón: solidaridad. Moralmente, en momentos de crisis, esperamos que nuestros líderes prediquen con el ejemplo. La reducción del sueldo de los altos directivos es un gesto simbólico de solidaridad y empatía con la ciudadanía. Actúan como referentes para que otros muestren también su generosidad. No se vería bien pedir sacrificios económicos a los más desfavorecidos cuando los que más ganan evitan la situación. Una crisis representa una oportunidad para la empresa y sus líderes de ganar reputación social. El nuevo liderazgo que emerge en esta situación de crisis se tiene que preocupar no solo por los inversores sino por todas las partes interesadas

Segunda razón: justicia social. Las diferencias retributivas entre los empleados base y la alta dirección han crecido en las últimas décadas. Además, la brecha salarial entre directivos y empleados se incrementó en el 2019. La retribución de los altos cargos subió un 4,58 %, frente al 1,89 % la de los trabajadores. El nuevo liderazgo ante la crisis tiene que priorizar un reparto de beneficio equitativo y preocuparse que los empleados perciban un sentido de equidad. En este sentido, la brecha retributiva debería ir disminuyendo.

Tercera razón: inversión en salud. La salud no es un gasto, es una inversión. Más allá de razones morales, la supervivencia de la empresa depende de la salud de sus empleados. No es solo una cuestión de responsabilidad social, sino también de rentabilidad. Si los trabajadores no están sanos, la empresa no podrá sobrevivir. Teniendo en cuenta que uno de los activos más importantes de una compañía son sus empleados, es necesario tomar medidas para salir cuanto antes de esta crisis sanitaria, con el fin de proteger la viabilidad de la empresa

Y cuarta razón: fondo de ayuda. Los líderes están respondiendo con primeras medidas de contención con ayudas económicas. El banco Santander ha creado un fondo de ayuda previsiblemente de 25 millones de euros para proporcionar equipamiento y materiales sanitarios para cubrir las necesidades más inmediatas en la crisis del coronavirus. Por su parte, Inditex ha donado mascarillas y material sanitario y «ha puesto a disposición del Gobierno toda su capacidad logística, de aprovisionamiento, y de gestión comercial, muy especialmente desde China, para atender las necesidades de urgencia».

La esperanza en un futuro mejor pasa por un nuevo liderazgo que emerge con el Covid-19. Un liderazgo socialmente responsable basado en la solidaridad y la equidad como valores centrales que permiten un desarrollo empresarial sostenible.

Por Margarita Mayo Profesora de liderazgo en la IE Business School
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