Momento crítico del «brexit»


Nos encontramos en uno de los momentos más críticos de las negociaciones del brexit. A menos de cuatro meses de que finalice el período transitorio no se descarta una salida del Reino Unido sin acuerdo, lo que tendría importantes consecuencias para las empresas españolas con intereses en este mercado.

Por una parte, en la última ronda negociadora de la semana pasada han seguido sin resolverse cuestiones esenciales que bloquean el acuerdo.

Por otra, existe una gran tensión política en el Reino Unido tras la aprobación en la primera votación parlamentaria de la polémica Ley del Mercado Interno, que incumple parcialmente el acuerdo de salida que el propio parlamento aprobó hace unos meses.

Sin olvidar que el posible acuerdo debe ser ratificado por ambos parlamentos, lo que supone que el plazo para que se alcance el mismo finalizaría a mediados de octubre.

En consecuencia, no se excluye un escenario de no acuerdo en el que el Reino Unido pasaría automáticamente a formar parte de la OMC en enero del 2021, aplicando los correspondientes aranceles a los productos de la UE y viceversa, que en muchos casos son significativos.

No obstante, el Reino Unido ya anunció que si sale sin acuerdo reducirá sus aranceles frente a todas las partes contratantes de la OMC, estimándose que el 60 % de las importaciones lo harán libres de arancel (aunque se mantendrían los gravámenes de los productos cárnicos, automóviles y productos cerámicos). Este escenario exige que las empresas se preparen no solo en materia arancelaria, sino también en otras como la fiscal, legal y regulatoria, movilidad de personas y financiera.

Pero incluso en el escenario más optimista, en el que se firme un acuerdo de libre comercio entre las dos partes, las empresas deberían estar listas para los trámites aduaneros y demás medidas de control que se aplicarán por fases entre enero y julio del 2021, con las consiguientes implicaciones para la cadena de suministro y competitividad.

Asimismo, en ambos escenarios es preciso tener en cuenta que el Reino Unido va a firmar sus propios acuerdos comerciales con mercados relevantes para España, como EE.UU., Japón (ya alcanzado de hecho) o Australia, pudiendo producirse un efecto negativo de «desviación de comercio». Una estrategia adecuada ante esta posibilidad es la diversificación de mercados, los cambios en la estructura internacional del grupo a nivel corporativo, operativo y fiscal, o algún tipo de implantación en el Reino Unido.

En definitiva, una buena preparación y anticipación es clave para transformar el reto del brexit en nuevas oportunidades.

Por Antonio Hernández García Socio responsable de internacionalización y «brexit» en KPMG España
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