De las palabras y los hechos de Pedro Sánchez

OPINIÓN

Pedro Sánchez, durante su intervención en el Senado este martes
Pedro Sánchez, durante su intervención en el Senado este martes Chema Moya | EFE

22 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando jura el mercader, en guardia te has de poner. Este pareado menor que nos sale, bien podría haber sido recitado en los tiempos medios, y en los antiguos, y en los modernos también. Quintiliano advirtió hace dos milenios que no conviene jurar, aunque hizo una salvedad: la necesidad. ¿Tenía necesidad Pedro (San) de jurar (negar), y hasta tres veces, que no conocía a Jesús para luego ser crucificado cabeza abajo? ¿Tenía necesidad Pedro (Sánchez) de jurar (negar), y hasta nueve veces, de adversarios e imposturas para luego políticamente prostituirse? (El presidente cantó cuan gallo bíblico poco antes y poco después de llegar a La Moncloa la lista de los nueve compromisos de los que ahora re-niega. Por nuestra parte, examinaremos los más transcendentales, que agruparemos en tres bloques).

Bloque A. Primer canto del gallo. Pactos

Ya da tedio referir la repulsión que le causaba a Sánchez la sola idea de abrirle a Pablo Iglesias las sábanas de la cama conyugal para consumar el matrimonio. Ahora bien, este acto ano-político, en sí, santificado conforme a los mandamientos de la Iglesia del Pueblo Tonto del Culo, es el comienzo habitual en las uniones de conveniencia, que con idéntico hábito suelen degenerar al poco tiempo.

En este «descenso a los infiernos» de la pareja de moda, Iglesias, de idiosincrasia ultra populista, explora y explota las debilidades del ultra ego de Sánchez, dilatando su cuerpo para que acoja a otros miembros de diámetro mayor, Arnaldo Otegi y Gabriel Rufián: pacto de Podemos con Bildu y ERC en los Presupuestos del Estado. Es decir, que una parte del Gobierno, Podemos, se la mete doblada a la otra, PSOE.